Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

martes, 22 de mayo de 2018

SAINT ANTHONY OF PADUA MIRACLE AT THE CONFESSIONAL. (San Antonio de Padua, Milagroso hasta en el confesionario)



The Sacrament of Penance also called Reconciliation, Forgiveness, Confession, and Conversion.


Jesus came and stood in the midst, and said to them: Peace be to you. And when he had said this, he shewed them his hands and his side. The disciples therefore were glad, when they saw the Lord. He said therefore to them again: Peace be to you. As the Father hath sent me, I also send you. When he had said this, he breathed on them; and he said to them: Receive ye the Holy Ghost. Whose sins you shall forgive, they are forgiven them; and whose sins you shall retain, they are retained. 
(John Ch. 20:19-23)
The usual snare with which the devil catches the young is to fill them with shame when they are about to confess their sins. When he pushes them to commit sins, he removes all shame, as if there were nothing wrong with it, but when they are going to confession, he returns that shame magnified and tries to convince them that the priest will be shocked by their sins and will no longer think well of them. Thus the devil tries to drive souls to the brink of eternal damnation. Oh, how many lads does Satan steal from God. (St. John Bosco)
ANTHONY the Priest spent long hours in the confessional. There he was brought face to face with strange and sorrowful problems of all kinds. One penitent in particular found that, when he knelt at the feet of this young Franciscan priest, he was unable to confess his sins. The sorrow which filled his heart was so great that he simply could not speak. Anthony read that heart and and knew that it was sincerely penitent. so he said to the man, "Go home, write your sins on a piece of paper, then bring the paper back to me." The man did so. Anthony bade him read the list. Obediently the penitent started with the first. To his astonishment he saw that, as soon as he had told it, the name of each sin disappeared from the paper. So it went on. When the last sin had been confessed, the paper was perfectly blank and the penitent having witness such a great Miracle and Mercy from our Lord poured fourth tears of joys.
A Prayer to Beg the Intercession of Our Lady and the Saints Before Confession
MAY the blessed Angels and Saints of God, who rejoice in the conversion of a sinner; and above all, may thou, O Blessed Virgin, the refuge of the penitent and the Mother of Mercies, intercede for me, that the Confession which I am now going to make may not have the effect of rendering me more criminal than I am, but may procure for me the happiness of a reconciliation with my long-offended God and the grace never more to offend Him mortally.
And do thou, likewise, my good Angel, the faithful guardian of my soul and the witness of my past sins and infidelities---do thou, by thy prayers, assist me to rise again and beg that, in this holy Sacrament, I may obtain those helps which may enable me to lead a new life for the time to come. Amen

Traducción:

El Sacramento de la penitencia también llamado de la reconciliación, del perdón, la confesión y la conversión.

Jesús vino y se puso de pie en medio de sus Apóstoles y les dijo: la paz sea con vosotros, y diciendo esto les mostró las manos y el costado. Los discípulos se llenaron de gozo, viendo al Señor. El repitió: "¡Paz a vosotros! como me envió el Padre, así os envío yo". Después sopló sobre ellos y les dijo: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonareis los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retuviereis, le serán retenidos".
(San Juan 20:19-23)
La trampa habitual con la que el diablo atrapa a los jóvenes es a con vergüenza cuando están a punto de confesar sus pecados. Cuando los empuja a cometer pecados, él quita toda la vergüenza, como si no hubiera nada malo con ella, pero cuando se van a confesar, él regresa con esa vergüenza ampliada y trata de convencerlos de que el sacerdote se pondrá mal por sus pecados y ya no va a pensar bien de ellos. Así, el diablo trata de conducir almas al borde de la condenación eterna. Oh, cuántos muchachos le roba Satanás a DIOS. (San Juan Bosco)
San Antonio fue un sacerdote que pasó largas horas en el confesionario. Allí se encontró cara a cara con extraños que tenían tristes problemas de todo tipo. Un penitente en particular se encontró que, cuando se arrodilló a los pies de este joven sacerdote franciscano, no fue capaz de confesar sus pecados. El dolor que llenó su corazón era tan grande que simplemente no podía hablar. Antonio leyó ese corazón y sabía que estaba sinceramente arrepentido. Así que le dijo al hombre: " vete a casa, escribe tus pecados en un pedazo de papel, y luego trae el papel de vuelta a mí." el hombre lo hizo. San Antonio le pidió que leyera la lista. Obedientemente el penitente comenzó con el primero. Para su asombro vio que, tan pronto como lo había dicho, el nombre de cada pecado desapareció del periódico. Así que siguió. Cuando el último pecado había sido confesado, el papel estaba perfectamente en blanco y el penitente que había presenciado un gran milagro y misericordia de nuestro Señor derramó cuatro lágrimas de alegrías.

Una oración para suplicar la intercesión de nuestra Señora y los santos antes de confesarse

Que los benditos ángeles y santos de Dios, que se regocijan en la conversión de un pecador; y sobre todo, que tú, oh bendita Virgen, el refugio del penitente y la madre de la misericordia, interceder por mí, que la confesión que voy a realizar ahora, no tenga el efecto de hacerme más criminal de como estoy, pero puede conseguir para mí la felicidad de una reconciliación con mi Dios ofendido y la gracia nunca más para ofenderme de muerte.
Y tú, igualmente, mi buen ángel, el fiel guardián de mi alma y el testigo de mis pecados pasados y infidelidades --- Tú, por tus oraciones, me ayudas a subir de nuevo y rogar que, en este sagrado Sacramento, yo Puede obtener esas ayudas que me permitan llevar una nueva vida por el momento. Amén

viernes, 11 de mayo de 2018

10 DE MAYO, JUEVES DE ASCENSIÒN Y XV ANIVERSARIO DE LA ORDENACIÒN SACERDOTAL DEL PADRE EMILIO J. FATTORE



Ayer 10 de Mayo la Santa Iglesia celebrò la Festividad de la Ascensiòn de Ntro. Sr. Jesucristo a los Cielos, y nuestra Sociedad Religiosa conmemorò el dècimo quinto aniversario de la ordenaciòn sacerdotal de nuestro querido Padre Emilio Josè Fattore capellàn de la Iglesia Inmaculado Corazòn de Marìa en la Ciudad de Tampa Florida USA. El P. Emilio recibiò la ordenaciòn sacerdotal el 10 de Mayo del año 2003 en el -ex-convento San Francisco Solano de la ciudad de Mercedes Provincia de Buenos Aires Argentina, de manos de S.E.R. Mons. Juan Josè Squetino. Por tal motivo despuès de la santa Misa de Ascensiòn un grupo de amigos y fieles de su comunidad le homenajearon con un pequeño agasajo. Quiera el Buen Dios darle la gracia de la perseverancia y colmarlo de abundantes bendiciones.
Queremos tambièn agradecer a todos aquellos que le hicieron llegar sus cordiales felicitaciones y parabienes al padre Emilio, Dios les bendiga y les colme de bendiciones.


Foto tomada el dìa de su ordenaciòn

La ascensión de Cristo es extremadamente importante para los cristianos, ya que muestra la divinidad de Cristo.

Ahora Él está sentado a la diestra del Padre, lo que significa que, como dijo, “todo el poder le ha sido dado en el cielo y en la tierra” (Mateo 28:18). Jesús ascendió a recibir la gloria debida a Él como vencedor del pecado y de la muerte (Filipenses 2: 8-11). Para ser nuestro mediador y abogado ante el Padre (Hebreos 9:24). Enviar al Espíritu Santo como lo había prometido en la última Cena (Juan 16: 7).
Y para preparar un lugar para nosotros como lo prometió (Juan 14: 2).
Y San Pablo, en Colosenses 3: 1 nos insta a vivir nuestras vidas ahora como si ya hubiéramos muerto, hubiéramos resucitado y ascendido con él.

viernes, 4 de mayo de 2018

SOBRE EL SACERDOCIO CATÓLICO (*)



Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars
La palabra presbítero significa anciano, hombre de experiencia; indica la gravedad y la sabiduría que deben distinguir a los ministros de Dios. — La palabra cura, del latín curator, designa al presbítero encargado del cuidado de las almas.



 P. ¿Cuáles son los poderes de los sacerdotes?
R. Los curas tienen el poder de instruir a los fieles, de santificarlos con la oración y los sacramentos y de guiarlos al cielo. El sacerdote es el hombre de Dios y el hombre del pueblo, el mediador entre el cielo y la tierra.
El sacerdote es el doctor de la verdadera ciencia, el dispensador de los dones divinos y el guía del camino del cielo.
1° Los sacerdotes enseñan la religión.
— Preparados para este ministerio por «largos años de estudios, los curas están encargados de enseñar a sus parroquianos la más importante y la más necesaria de todas las ciencias: la religión. Para evitar el olvido de esta ciencia, la recuerdan a los fieles mediante instrucciones frecuentes. El sacerdote es el doctor de la verdadera ciencia.
2.° El sacerdote tiene por misión santificar a los fieles.
 — Existen tres medios de santificación: la oración, el santo Sacrificio y los sacramentos.
El sacerdote ora : siete veces al día, recita las horas canónicas del Breviario, esa gran oración de la Iglesia; todos los días ofrece el santo Sacrificio de la Misa... Ora por los que no oran, y detiene el brazo de Dios provocado por los crímenes de la tierra. El sacerdote es el hombre de oración.
El sacerdote, como su nombre lo indica, sacerdos, es el dispensador de los sacramentos. Él engendra el alma para la vida sobrenatural por el Bautismo; la alimenta con la Eucaristía; la levanta con la Penitencia, y la prepara con la Extremaunción para comparecer ante Dios.
3.° El sacerdote guía a sus fieles hacia el cielo. 
— El sacerdote es el intermediario entre Dios y el pueblo. Así como no se puede ir a Dios sino por Jesucristo, así tampoco se va a Jesucristo sino por el sacerdote. Nuevo Moisés, el sacerdote ha recibido la misión de guiar las almas, a través del desierto de la vida presente, hasta la tierra prometida de la eternidad.
«Al sacerdote le incumbe el cuidado de explicar la ley divina, de decir lo que está ordenado, permitido o prohibido. A él corresponde la misión de dirigir la vida, de santificar la muerte, de abrir y cerrar las puertas del cielo. A él toca el hacer llegar el género humano a sus destinos. La dignidad del más humilde de los sacerdotes — sé que lo digo con gran escándalo del siglo, pero no importa — es superior a la dignidad del más grande de los monarcas, por la razón de que el menor de los bienes en el orden sobrenatural, aventaja infinitamente al mayor de los bienes en el orden natural»[1].

. ¿Por qué en nuestros días es combatido el sacerdote?
 1° Porque molesta a los que obran mal, recordándoles que hay un Dios, un infierno, un paraíso, una eternidad,.
 «Todos los pillos, dice Monseñor de Segur, todos los borrachos, todos los malos sujetos, todos los ladrones, todos los demagogos, todos los petroleros, son enemigos de los curas. El hecho es cierto. 
»Por otro lado, la gente buena, los hombres de bien, las personas honradas, estimables, delicadas, todas miran con simpatía al cura. Este hecho también es cierto. — Hay que concluir, en­tonces, que se anda con muy malas compañías cuando se combate a los sacerdotes.»
2.° La segunda causa de la enemiga contra el sacerdote es el odio de la francmasonería.. Esta secta infernal tiene por fin la destrucción de la religión católica. Para esto los masones vilipendian al sacerdote, lo calumnian en los clubes, en los diarios y de otras mil maneras. Como detestan a nuestro Señor Jesucristo, es natural que maldigan al sacerdote, encargado de continuar la misión del Hombre-Dios.
Nunca les veréis combatir a los rabinos judíos, ni a los ministros protestantes, ni al morabito, ni a los sacerdotes de otros cultos. Sienten instintivamente, que ningún carácter divino realza a los representantes de estas sectas religiosas. Pero frente al sacerdote católico, se exasperan y multiplican las calumnias y las persecuciones. —Estos ataques no deben sorprendernos: Jesucristo lo anunció a sus apóstoles: «No es el siervo mayor que su señor. Si a Mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán-»[2]. — Estas palabras, como todas las de Cristo, deben cumplirse; las calumnias que se esparcen contra los sacerdotes tan lejos están de escanda­lizarnos, que, antes bien, nos procuran una nueva prueba de la divinidad de la religión católica.
¡Respeto, amor y adhesión al sacerdote!

I. Respeto al sacerdote.
— Él es el hombre de Dios, su representante, su embajador para con los hombres.
 1° El sacerdote es grande en su misión: está encargado de continuar la obra de nuestro Señor Jesucristo, que vino a la tierra para glorificar a Dios y salvar las almas : «Como mi Padre me envió, así Yo os envío.» — El embajador de un príncipe es tanto más respetado cuanto más grande es el soberano a quien representa. En él no se consideran ni sus cualidades ni sus méritos personales, sino su título. Pues bien, el sacerdote representa al Rey de los reyes, a Aquel en cuya presencia son polvo y nada todos los reyes de la. tierra. El sacerdote es el embajador de Dios : «Pro Christo legatione fúngimur.
2° El sacerdote es grande en los poderes que posee. Grande se mostró Moisés cuando, con un golpe de su vara, dividió las aguas del mar Rojo para salvar a su pueblo. Grande fue Josué cuando, con una palabra, hizo detener el sol. Pero más grande todavía es el sacerdote en el altar, donde manda a su Dios. Todos los días, él dice al Hijo de Dios : «.Ven a morar entre nosotros-», y, dócil a esta voz, el Verbo de Dios, el Todopoderoso, el Criador de los mundos, baja al altar a encarnarse entre las manos del sacerdote.
3° Es grande el sacerdote en el tribunal de la penitencia: tiene en sus manos las llaves del reino de los cielos. Un alma está muerta para la vida divina; los ángeles no pueden resucitarla; María, madre de Dios, no puede devolverle la vida... El sacerdote habla... y dice : «Yo te absuelvo-», y esa alma resucita, y sus pecados quedan borrados para siempre.
4° Es grande el sacerdote en el púlpito: habla en nombre de Dios, y dice : «No os traigo mi doctrina, sino la doctrina de Dios que me envía.» La palabra divina ilumina el espíritu, consuela el corazón y penetra como una espada en las conciencias endurecidas.
5° Es grande el sacerdote junto al lecho de los enfermos: él les da el certificado para penetrar en el cielo. — Todos rechazan a los condenados a muerte, todos los abandonan... Llega iin sacerdote; toma entre sus manos sacerdotales las manos de ese criminal, manchadas todavía de sangre; estrecha contra su corazón puro ese corazón culpable, y, en el momento terrible, le dice : «.¡Hijo mío, sube al cielo!...-» Y el cielo no puede rechazar a aquel que la tierra rechaza, pero que el sacerdote le envía.
Tal es el sacerdote : es otro Jesucristo, y con Jesucristo es el mediador entre el hombre y Dios.

II. Amor y adhesión al sacerdote.
 — Él es el hombre del pueblo, el gran bienhechor de la humanidad. Él, como su divino Maestro, trae al mundo los dos bienes más necesarios: la -verdad y la gracia.
1.° El sacerdote da al mundo la verdad. La verdad es necesaria al hombre, como el sol al universo. Sin el sacerdote, el género humano se precipita en los errores más groseros y más repugnantes... Testigo el mundo pagano; testigos muchos de nuestros sabios modernos que se envilecen hasta sostener que el hombre desciende del mono...
El sacerdote es la luz del mundo. Enseña al hombre la ciencia de la vida, la solución de todos los problemas que le interesan y los medios de ser feliz, aun en esta tierra, pero particularmente en la vida futura. Él muestra el camino del honor y de la virtud, el camino del cielo.
Lo que el sacerdote ha hecho en todos los tiempos en los países civilizados, lo hace también en los pueblos salvajes, a los que evangeliza a costa de su sangre y de su vida.
 2." El sacerdote trae al mundo la gracia, que es indispensable para practicar el bien. La gracia fortalece las voluntades, extirpa los vicios, hace nacer y florecer las virtudes. Por la gracia, la caridad se difunde en todos los corazones y alivia por todas partes las miserias humanas. Casi no hay obra de beneficencia de la que el sacerdote no sea el fundador o el inspirador o el sostén. El librepensamiento ¿ha producido nunca un san Vicente de Paúl, una Hermana de la Caridad, una Hermana Enfermera? Fueran menester volúmenes para poder narrar los beneficios del sacerdote: él es el gran bienhechor de la humanidad.
— Los impíos preguntan: ¿Para qué sirven los sacerdotes? Hombres insensatos o malvados, ¿no son acaso necesarios para librar a la sociedad de los errores que vosotros esparcís con vuestros pestilentes periódicos? ¿No son acaso necesarios para que vosotros mismos podáis disfrutar en paz de vuestros bienes?... Cuando el sacerdote deje de estar presente para predicar la verdad, para proclamar los mandamientos de Dios, para conferir la gracia, entonces será el triunfo de la anarquía. Los enemigos del orden bien lo saben: por eso hacen lo posible y lo imposible para suprimir al sacerdote o aniquilar su influencia.
El sacerdote es el hombre más necesario, el más indispensable: es más necesario que los jueces, los generales del ejército, los diputados, los senadores, etc. El individuo puede vivir sin ellos; pero las sociedades no pueden vivir sin religión, ni la religión sin sacerdotes.
Mons. de Segur, en su opúsculo: Los enemigos de los curas, refuta las objeciones levantadas contra los sacerdotes.

. «Hay en cada parroquia un hombre que no tiene familia, pero que es de la familia de todos; — al que se llama como testigo o como consejero en todos los actos solemnes de la vida; — sin el cual no se puede nacer ni morir; — que toma al hombre en el seno de la madre y no lo deja sino en la tumba; —que bendice o consagra la cuna, el tálamo nupcial, el lecho de muerte y el ataúd; — un hombre a quien los niños se acostumbran a amar, venerar y temer; — a quien los mismos desconocidos llaman padre; — a cuyos pies el cristiano hace las confesiones más íntimas y derrama las lágrimas más secretas; — un hombre que, por su estado, es el consolador de todas las penas del alma y del cuerpo; — el intermediario obligado entre la riqueza y la indigencia; — que ve al pobre y al rico entrar alternativamente por su puerta: al rico para entregar la limosna secreta, al pobre para recibirla sin ruborizarse; — que, no siendo de ninguna categoría social, pertenece igualmente a todas las clases inferiores por su vida pobre y, a veces, por la humildad de su nacimiento; a las clases elevadas por la educación, la ciencia y la nobleza de los sentimientos que la religión inspira e impone; — un hombre, en fin, que lo sabe todo, que tiene el derecho de decirlo todo, y cuya palabra cae de lo alto sobre las inteligencias y sobre los corazones, con la autoridad de una misión divina y el imperio de una fe absoluta.

«¡Este hombre es el sacerdote!»
(Lamartine.)
¿Si usted cree que Dios lo llama a la vida religiosa? Puede comunicarse con nosotros.
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  • [*] "La Religión Demostrada", Los fundamentos de la fe católica ante la razón y la ciencia P. A. Hilaire. Barcelona 1926
  • [1]   santo  tomás,   i,  2,  113,   9;   Las  grandes  cuestiones   religiosas,   por Berseaux.
  • [2]  San Juan, XV, 20

martes, 1 de mayo de 2018

FESTIVIDAD DE SAN JOSÉ OBRERO



Hoy Primero de Mayo la Santa Iglesia Católica conmemora la Festividad de San José Obrero Patrono de los trabajadores y también en el calendario civil se celebra el día de todos los trabajadores y artesanos, por tal motivo esta mañana a las 10:00 hs. el P. Gustavo Peña celebró la Santa Misa cantada en acción de gracias a este Glorioso Patriarca Padre de la Providencia, por los beneficios que nuestra comunidad recibe de él, también agradeció por ser hoy el día de su cumpleaños. Inmediatamente después de la Misa, compartimos un almuerzo con algunos fieles.

San José fue el esposo de la Virgen María, padre putativo de Jesús y un trabajador humilde y honesto y, por tanto, conocido por ser el Santo patrono de los trabajadores. Debido a esto, la Iglesia le celebra una segunda fiesta el 1 de mayo, como el día de San José Obrero. Además, San José también comparte otros patronatos, es el patrono de los Padres, carpinteros, trabajadores, del buen Morir, de los Tesoreros y de los Abogados.

Fiesta: 01 de mayo
Martirologio romano: San José Obrero, que, siendo un humilde carpintero de Nazaret, proveyó con su esfuerzo y trabajo a las necesidades de Jesús y María, e inició al Hijo de Dios, a trabajar entre los hombres. En el día en que, en muchas partes de la Tierra se celebra el Día del Trabajo, los trabajadores cristianos lo veneran como ejemplo y patrón.
En el año 1955, San Pío XII instituyó esta memoria litúrgica en el contexto del Día del Trabajo, que se celebra en todo el mundo el 1 de mayo.

¿Quién es San José?

San José, el esposo de María (S. Mateo 1,16), era el padre adoptivo de Jesús en la tierra. Sabemos San José, no fue uno de los grandes y poderosos hombres de Nazaret, tan sólo fue un humilde carpintero, algunos se sorprendieron cuando fueron testigos de las enseñanzas de Jesús y dijeron: "¿No es este el hijo del carpintero?" (S. Mateo 13,55). Esto demuestra que José era un hombre común que vivió una vida sencilla.
San José era un trabajador honesto y, por tanto, conocido por ser el «Santo patrón de los trabajadores». Debido a esto, la Iglesia le celebra una segunda fiesta el 1 de mayo, como el día de San José Obrero.
San José y las Escrituras
San José, era un hombre justo:

"José, el esposo de María, era un hombre justo" (S. Mateo 1,19)

Esto significa que San José era un hombre noble, bueno.Cuando se enteró de que la Virgen María estaba embarazada, quiso abandonarla en los secreto, para que no sufriera así el castigo de ser lapidada hasta la muerte.


A San José, le importaba mucho María, la amaba y no quería exponerla al escarnio público o la muerte.
San José, hombre firme en la fe
En el mismo Evangelio de San Mateo (1,20-25) nos dice que José era un hombre fuerte en la fe y confiado a la voluntad de Dios.
Cuando el ángel se le apareció en un sueño y le contó de quién era el hijo que estaba esperando María, San José no opuso ninguna resistencia, de inmediato recibió a María por esposa y la protegió.
Eso demuestra la fe incuestionable de San José y la confianza plena que tenía en Dios.


San José, hombre cumplidor de la ley
San José era un hombre que guardó la ley. Tuvo que hacer un largo viaje difícil de Belén con su esposa embarazada con el fin de registrar su nombre, una solicitud formulada por las autoridades gubernamentales (S. Lucas 2,4)
También, San José obedeció la ley de la iglesia cuando tomó a María y a Jesúsy lo fueron a presentar al Templo (S. Lucas 2,22 - Lucas 2,41)como estaba previsto en la ley de Moisés
San José, hombre confiado
El Evangelio de S. Lucas (2,7) nos narra que, cuando estaban como familia haciendo su peregrinación hacia Belén, ellos no encontraron dónde alojarse, por lo que tuvieron que aceptar quedarse en un pesebre lleno de animales para ver nacer al niño Jesús.
Eso demuestra que eran personas humildes, sin amigos influyentes. Esto demuestra la total confianza de José en Dios antes de emprender este viaje.
Sin embargo, San José allí sería recompensado recibiendo a reyes y pastores que anunciaban haber visto ángeles en el cielo.
San José, hombre protector
Los retos de San José en la vida no terminaron. En el Evangelio de S. Mateo (2,13-14) nos dice que tuvo que llevar a su familia y huye a Egipto como refugiados, con el fin de proteger a su hijo y a María.
Más adelante (2,19-20) el ángel le pide a San José que regrese a Israel. Estas las lecturas de la Biblia muestran una confianza total de San José en la voluntad de Dios para él y su familia. Además, San José estaba siempre dispuesto a proteger a su familia.
San José, padre de presencia
Esto se demuestra en la Biblia, donde la gente de Nazaret dicen:

"¿No es éste el hijo de José?" (S.Lucas 4,22)

De nuevo a San José se le conoce como el padre de Jesús; un padre que era bien conocido en la ciudad, con presencia
San José era un hombre que puso toda su confianza en Dios, e hizo lo que tenía que hacer para cuidar de su familia.



lunes, 23 de abril de 2018

LA SUPRESIÓN DEL SACRIFICIO PERPETUO. Por:Tomás Tello


Nuevamente traemos a nuestro blog un artículo que hemos tomado de la prestigiosa Revista Roma nº 109, Año XXIII del mes de Julio del 1989. Esta Revista fue fundada en el año 1967 por el Ingeniero Roberto Gorostiaga en la ciudad de Buenos Aires Argentina, de la cual fue siempre su director.


Hemos de recordar que gracias al Ing. Roberto Gorostiaga nuestra amada Argentina fue consagrada a la Virgen Santísima y que gracias a él también muchos católicos hemos conservado la Fe de nuestros padres en la América románica, ya sea por sus escritos, sus re-publicaciones de decenas de libros de espiritualidad y de buen combate por la Fe íntegra.

Artículo

Fue para mí una revelación sorprendente, dada la presente situación eclesial, cuando leí, por primera vez, el comentario del Card. Billot, s.j ., a los versículos de Daniel, que hacen referencia a la supresión del Sacrificio perpetuo. Era citado en la obrita de Gabrielle Rochon "L'INFAME TRAHISON" (Montréal, 1980, págs. 22-25). Posteriormente, lo volví a leer en su contexto de la Obra completa del Card. Billot "LA PARUSÍA", publicada en EINSICHT, en noviembre de 1987. 
A partir de aquel momento quedó perfectamente claro, con un golpe de luz deslumbradora, aquel versículo de San Mateo (24,15):
"Cuando veáis puesta en el lugar santo la Abominación de la Desolación, la anunciada por el profeta Daniel (el que lea entienda)". O el paralelo de San Marcos: "Cuando veáis la Abominación desoladora, puesta donde no debiera estar (el que lea entienda)" (13,14).
Los comentarios que conozco las aplican a la destrucción de Jerusalén y a la profanación del templo.
Debido a la impresión que me causó el Comentario del Card. Billot, por encajar tan bien en las presentes circunstancias, intenté remontar la corriente de la Tradición, para ver lo que la misma nos dice sobre el tema, ya que el Card. Billot no aporta citas, ni hace alusión alguna a la Tradición.
Cristo nos dice que el que lea entienda; esto es, que debemos esforzarnos en penetrar su sentido. Con esto se nos avisa que, contra todas las apariencias, el sentido no debe ser tan somero, ni tan obvio, como el que nos ofrecen comunmente los comentaristas. Cristo nos remite al profeta Daniel. Se impone el deber de consultarlo. Cuando Cristo lo cita, es porque indudablemente nos dará la clave para su comprensión. Esto es lo que hace el Card. Billot, en su Comentario.
En efecto, Daniel pone en íntima conexión, en varios pasajes, la Supresión del Sacrificio perpetuo con la instalación de la Abominación de la Desolación. Vease, ademas de la cita introductoria, Dan. 9,27 y 12,11. Sólo en el cap. 8 se habla de la supresión del Sacrificio cotidiano, sin hacer mención expresa de la Abominación de la Desolación: "Y creció hasta el mismo Jefe del Ejército y fue por él suprimido el Sacrificio cotidiano y derribado el lugar del Santuario" (Dan. 8,11). Aquí tenemos los datos del profeta Daniel, al que CrIsto nos remite. 
Los comentaristas que he leído, refieren esto exclusivamente a la persecución de Antíoco y a la colocación de la estatua de Júpiter Olímpico en el Santuario, o a la profanación de Jerusalén por las tropas romanas, sin referirse a su significado profundo, pero los sucesos del Antiguo Testamento eran sólo "Umbra futurotum", como nos dice San Pablo; o sea, imagen, figura o símbolo de una realidad mesiánica futura.
Según se puede deducir de los lugares del Antiguo Testamento, donde se habla de la Abominación de la Desolación (por ejemplo, I Mac. 1,47; 50, 57 y II Mac. c. 6), la Abominación de la Desolación no es otra cosa que la sustitución del verdadero culto de Dios por un culto falso, ofrecido a los ídolos, o la profanación del lugar sagrado. De ahí, la íntima relación entre la supresión del Sacrificio perpetuo y la Abominación de la Desolación.
Esto quiere decir que, al aplicar Cristo a una profecía suya, la profecía de Daniel, la supresión del Sacrificio perpetuo (o lo que es igual la supresión del Santo Sacrificio de la Misa) estaba ya evidentemente profetizada en el Antiguo Testamento; pues, el único Sacrificio Perpetuo, a partir del Sacrificio del Calvario, cuando quedó abolida la antigua alianza y establecida la nueva y eterna, es el SACRIFICIO DE LA MISA. No hay otro. Todo esto lo explica y aplica muy acertada y exactamente el Card. Billot, en su citada obra.
Conclusión. Abominación de la Desolación es igual a la supresión del verdadero culto de Dios, a la supresión del Sacrificio perpetuo. Es así que el único Sacrificio perpetuo, cuando Jerusalén fue tomada por las tropas romanas y fue destruido el templo, era el Sacrificio de la MISA, luego lo que se profetizó es que la MISA, la OBLATIO MUNDA, que le sería ofrecida a Dios, desde la salida del sol hasta el ocaso, habría de ser abolida. Esto es lo que sucedió con la promulgación del Novus Ordo Missae (N. O. M.). Esto es lo que consta en la Sagrada Escritura. Pero es preciso bucear en la Tradición para ver como interpreta esta profecía.
Es una lástima que el Card. Billot no cite la Tradición. Gabrielle Rochon apostilla así a las conclusiones del Card. Billot: "Explicaciones enteramente de acuerdo con los Santos Padres de la Iglesia y toda la tradición apostólica de la Santa Iglesia Romana" (p. 22). Pero no aduce ningún testimonio de la misma. Estaba persuadido de que la exégesis del Card. Billot se tendría que basar en la Tradición pero, ¿en qué grado?
El 3 de abril de 1969 Pablo VI
Procuré rellenar la laguna dejada por el Card. Billot. Era consciente de las dificultades que la empresa entrañaba para mí, por no ser especialista en la materia, por mis ocupaciones profesionales y por no tener cómodo acceso a las fuentes desde el medio en que se desenvuelve mi vida. Sin embargo, esta idea obsesiva me hacía no cejar en el empeño. El primer material testimonial al respecto, me llegó a través de la Revista EINSICHT. Era una cita de San Alfonso María de Ligorio, cuyo tenor es: "Satanás suprimirá el Sacrificio de la Misa, y eso se llevará acabo a causa de la falta de fe de los hombres" ("Zerstorung der HI. Messe in N. 0. M.", de Visser, Einsicht, febrero 1985).

Posteriormente, leí otro testimonio, citado por el abate Zins, de San Jerónimo: "El Anticristo abolirá el ejercicio público del único verdadero Sacrificio del altar" (V. S. Jer. "in Danielem 12,11. SUB TUUM PRAESIDIUM, nº 3, 2º Trim. 1986, p. 34). Esto era ya sumergirse en las fuentes de la Tradición, en la Patrística. Pero... tenían que existir más. La expectativa quedó satisfecha, al adquirir la obra del Padre Antonio Orbe, S.J., "La Teología de San Ireneo" (B. A. C., Madrid, 1988). Por esta obra, me he podido enterar que San Ireneo, testigo casi de primera mano de la Tradición Apostólica, afirma que el Santo Sacrificio de la Nueva Alianza será desterrado por obra del Anticristo. "Deinde et tempus tyrannidis ejus significat, in quo tempore fugabuntur sancti qui purum sacrificium offerunt Deo." O sea: "Más tarde indica el tiempo de su tiranía, cuando serán perseguidos los santos que ofrecen a Dios el sacrificio puro" (1. V, 25,4). Oigamos los comentarios del p. ORBE. "En ese tiempo los santos serán perseguidos y desterrado el sacrificio puro a Dios". "Está claro -dice- lo que Ireneo entiende por la persecución y fuga de los santos «qui purum sacrificium offerunt Deo». Cesará con el Anticristo el Sacrificio Puro, la Eucaristía dilatada por todo el mundo entre las gentes para glorificar el nombre del Dios Creador.... La Eucaristía será, según Daniel (9,27), eliminada durante los tres años y medio de tiranía. Contra ella se cebará singularmente el odio del Anticristo por ser el sacrificio más fructuoso para el hombre..." (O.c. III, p. 45-48).
El mismo autor apoya su interpretación, citando a otros Padres. San Hipólito: "Sobrevenido él, desaparecerá el sacrificio y la libación que, ahora, en todas partes es ofrecida a Dios por las gentes." ("De Antichristo", 64 initio; y, sobre todo, "In Danielem", IV, 49,3). Citado el en la pág. 49.
Y del Pseudo-Hipólito dice que, en su obra "De consummatione mundi" (c. 34}, se hace eco, de manera ingenua, de la Eucaristía ausente en los días del Anticristo (p. 48).
Riquísima información que confirma la exactitud de la exégesis del Card. Billot. No obstante, seguí indagando, por si encontraba algo más y efectivamente, leyendo el Comentario "In Danielem" de Teodoreto de Ciro, encontré este elocuente e inequívoco testimonio de la Tradición: "Abominationem autem desolationis vocat Antichristum, mutationem continuitatis ecclesiastici cultus, ordinem ab illius infamia et rabie dissipatum et ABOLITUM." (Theodoretus de Cyro, "In Danielem", Oratio X, circa finem.) "Llama Abominación de la Desolación al Anticristo, al cambio o alteración de la continuidad del culto eclesiástico, y al orden interrumpido y ABOLIDO por su perversidad y furor". Según lo interpreta Teodoreto se puede aplicar a la ruina de toda la estructura eclesial, llevada a cabo por Pablo VI, haciendo auténticas mutaciones en la Misa y en la Liturgia sacramental.
Vemos, pues, que la Tradición autoriza plenamente la exacta y clarividente exégesis del Card. Billot. "El culto de Dios -dice- dejará de ser celebrado, al menos públicamente... En una palabra: El Sacrificio de nuestros altares será proscrito, en esos terribles días; en todas partes será prohibido, salvo lo que se pueda hacer en la sombra subterránea de las catacumbas... O sea, algo similar a lo que les sucedía a los primeros cristianos en tiempo de persecuciones, o a lo que ha estado sucediendo tras el telón de acero, por ejemplo, en la Iglesia clandestina en Checoslovaquia. Discrepo en cuanto al modo concreto como concibe el Card. Billot en que se llevaría a cabo la supresión del Sacrificio perpetuo. Está visto que las profecías, antes de su cumplimiento, son todas equívocas, según proclamó Pascal.
En cambio, hay testigos de la Tradición que sorprenden por hacer uso, para expresar el hecho de la desaparición del Sacrificio perpetuo, de un verbo de valor estrictamente jurídico: ABOLIR. Así San Jerónimo y Teodoreto. Ese es el verbo que ofrecen en su traducción española, Bover-Cantera y Ediciones Paulinas, en los versículos de Dan. 11,31 y 12,11; así como la Biblia de Jerusalén, en el versículo 11,31: "Abolirán el Sacrificio cotidiano... He aquí, como se expresa la versión de los Setenta, en el versículo 31, del capítulo 11: "Kai metastésousin ton endelejismon". El verbo I'methistemi" significa, entre otras cosas, cambiar, sustituir, mudar, transformar; los cuales, más que un simple abolir, derogar o abrogar, connotan algo más, se trata más bien de OBROGARE, en latín, que significa derogar o anular una ley, sustituyéndola por otra. Obrogare, según la definición de los juristas romanos, "est legis prioris infirmandae causa, legem aliam ferre", o sea, consiste en promulgar una ley para anular otra anterior. Esto es, en realidad, lo que se ha conseguido con la promulgación del N. O. M.
De todos modos, una palabra clave, para entender el modo de llevarse a cabo la supresión del SACRIFICIO PERPETUO, es un verbo que tenga sentido jurídico, ya que abolir, derogar, abrogar u Obrogar , o sea suprimir legalmente, sólo lo puede hacer el Legislador. Otro procedimiento sería obrar contra Derecho y no dejaría de tener sus oponentes encarnizados que, pública o clandestinamente, se alzarían en contra de la intromisión injusta del tirano, como sucedió durante la dura época de las persecuciones primitivas y en todas las demás que ha habido a lo largo de la historia. De este modo no cesaría la celebración del Sacrificio Perpetuo; en tanto que la profecía de Daniel da por suprimido el Sacrificio Perpetuo.
Veamos. Resulta que la supresión del Santo Sacrificio Perpetuo -el Rito canonizado por un Concilio y un Papa, que lo fijó a perpetuidad bajo terribles anatemas- quedó oficialmente decretada el día en que se promulgó la CONSTITUCION APOSTOLICA "MISSALE ROMANUM" por Pablo VII, el día del Jueves Santo -justamente- 3 de abril de 1969  .
Sí, así de una manera tan simple y tan poco estridente, logró Satanás que quedara suprimido "LEGALMENTE" el Santo Sacrificio Perpetuo. A esta supresión se plegaron, de momento, más del 90% de los sacerdotes. En la actualidad, no quedará ya ni siquiera el 1% que celebre el auténtico Sacrificio Perpetuo de la Nueva Alianza.
Para comprender la eficacia absoluta de esta abolición hay que fijarse en el caso de los 6.000 sacerdotes españoles -un 25 % aproximadamente de los sacerdotes de entonces- de la Hermandad Sacerdotal Española de San Antonio María Claret, que en carta, dirigida a BUGNINI, se negaban a celebrar según el nuevo rito del N. O. M., con estas palabras: "Nosotros sacerdotes católicos no podemos celebrar una misa, de la cual M. Thurian de Taizé ha declarado que podía celebrarla sin dejar de ser protestante. LA HEREJIA NO PUEDE SER JAMÁS MATERIA DE OBEDIENCIA (subrayado mío). Pero esta actitud se quedó en agua de borrajas. Bastó que alguien les insinuara que se trataba de una ley proclamada por el Papa, y que si no celebraban según el nuevo ríto, desobedecerían al Santo Padre, para que la fortaleza de los santos quedara quebrantada (Dan. 12,7), para que toda su enérgica voluntad de oposición a la herejía se enervara y quedara deshecha cual terrón de azúcar en agua hirviente.
¡Qué fácil lo sabe hacer Satanás y cómo cumplió perfectamente la profecía de Daniel! Se alzaron los sacerdotes españoles contra Bugnini, pero se plegaron ante la ley del presunto legislador. Eficacia suma.
Aquí, en la destrucción de las estructuras multiseculares de la Iglesia, llevada a cabo por el Vaticano II y por los "papas", a partir de Juan XXIII, manifestó el Anticristo su vigorosa potencia, realizando destrucciones prodigiosas, con toda prosperidad, exterminando a los fuertes y al pueblo de los Santos, verificando la aniquilación con en tal suavidad que no se advierte (Conf. Dan. 8, 25-26; Ap. 13,7).
Si bien la supresión o derogación del Sacrificio Perpetuo y de todo el Orden eclesiástico carece de legitimidad, sin embargo, tiene visos de legalidad y cubre todas las apariencias. Es la jugada maestra de Satanás, que no realiza por sí, dírectamente, como creía San Alfonso María de Ligorio, ni tampoco el Anticristo, como pensaba San Jerónimo. Satanás se valió para ello de la segunda Bestia, que con aspecto de cordero habla el lenguaje del Dragón (Ap. c. 13).
Repito que es la obra maestra de Satanás, astucia insuperable, capaz de engañar -si ello fuera posible- incluso a los mismos elegidos (Mat. 24,24).
Parece ser que Daniel y San Juan se quedaron cortos en la expresión de la trágica realidad que intentaban pintarnos y no por otro motivo, sino por las deficiencias del lenguaje humano. Por eso, tuvieron que echar mano de esas macabras visiones, con el fin de impresionar nuestra imaginación. Son imágenes espantosas, terroríficas, en su expresión lingüística; pero quedan sobrepujadas por la profunda realidad. La realidad es mucho más desgarradora; sólo que al ser de orden espirítual, la humanidad no se percata de la misma. Eso es lo malo; lo verdaderamente terrorífico, que tendría que provocar lamentos más desgarradores, que los que le inspiraron a Jeremías la ruina de
Jerusalén.
¿Es posible que esto no lo vea el 99% de la Humanidad? Por eso, pudo interrogarse, con razón, el divino Maestro: "¿Cuando venga el Hijo del Hombre, acaso encontrará la Fe en la tierra?" Subrayo el artículo, pues -no sé por qué- las versiones en lengua vulgar suprimen dicho artículo, que consta en el original griego. Se trata de la Fe objetiva, la cual quedaría como eclipsada ("La Iglesia quedará en tinieblas", se nos anuncia en el mensaje de la Salette), aun en aquellos que subjetivamente no la hayan perdido, sin saber en muchos puntos a qué atenerse, llenos de confusión y turbación, como se puede observar en los diversos grupos "tradicionalistas". Sucede como durante la Pasión de Cristo, en que se produjo la desbandada.
¿Qué explicación se podría dar a esta ceguera espiritual? Indudablemente, una de orden sobrenatural, de castigo por nuestros pecados, por falta de amor a la Verdad, que nos podría salvar (Tes. II, 2, 10).
Esta ceguera, tiene, además, una base psicológica, en combinación con los misteriosos y adorables designios divinos, que sería interesante investigar.
Ya dijo Pascal que, en las cosas de Dios, hay luz suficiente para los que no desean sino ver; así como también la suficiente oscuridad para los que tienen la disposición contraria. De este modo, no se pierde el mérito de ver, ni la responsabilidad del rechazo. 
Ese lado oscuro lo es mucho más, cuando se trata de profecías antes de cumplirse. "Las profecías son equívocas; sólo después de su cumplimiento desaparece la ambigüedad" (Pascal) .Pero sólo hasta cierto punto -añado yo-. El lado oscuro permanece, según el principio de Pascal, enunciado más arriba. 
Pero, al intentar dilucidar esto, tengo que terminar aquí el presente artículo, ya que ello ofrece materia para otro.

martes, 10 de abril de 2018

LAS FALSAS DERECHAS (Escrito durante el desarrollo del mal llamado "Vaticano Segundo" ) -Formación para la acción-


Por:
Pbro. Dr. JOAQUÍN SAENZ y ARRIAGA .SJ.. (1899-1976)
Uno de los fenómenos más impresionantes, en la crisis angustiosa que padece el mundo de nuestros días, es, a no dudarlo, la falsía, el disimulo, la simulación y la hipocresía, con que hoy el mal se esconde, se disfraza y se adueña progresivamente de las instituciones más sanas y refractarias al influjo del error y del vicio. Son las infiltraciones sigilosas, imperceptibles, que, después de entrar sin ser sentidas, se expanden, y se adueñan, y dominan, y corrompen, y asocian a los incautos a los ataques demoledores de los adversarios; son "las falsas derechas", que pululan hoy en todas partes, para destruir, desde dentro, engañar a los buenos y paralizar, cuando menos, las legítimas defensas de los que luchamos o queremos luchar por la conservación y defensa de nuestro patrimonio espiritual.
También en la Iglesia o, por mejor decirlo, en los hombres y organizaciones humanas de la Iglesia, abundan, en estos calamitosos tiempos, "las falsas derechas", los emboscados, los que aparentan defender la Fe y la moral, cuando en verdad la combaten, la falsean y la destruyen. Esta ha sido el arma eficacísima de la conspiración secular judeo-masónica-comunista, para realizar esa que el "Pontífice" llamó "la autodemolición" del catolicismo.
Los enemigos están dentro; aparentan defender nuestra causa; hablan de progreso, de nueva primavera, de acomodamiento, de período difícil de transición; pero, en realidad, dirigen afanosos sus certeros y demoledores golpes hacia la misma meta que persiguen nuestros más rabiosos enemigos. Las infiltraciones en la Iglesia son el peligro más grave, la amenaza más aterradora para el Catolicismo contemporáneo.
Una persecución sangrienta no hubiera sido más funesta para la Iglesia.
Y esas infiltraciones abarcan todo el organismo viviente de la Iglesia. Infiltraciones judaicas, infiltraciones masónicas, infiltraciones comunistas, que todas ellas vienen a ser la misma cosa, Por eso el lenguaje del "progresismo" se asemeja tanto al lenguaje de la Kabala, del talmud, de las logias y sectas esotéricas del comunismo internacional.
No debemos sorprendernos de esta confusión. Ya el mismo Divino Maestro nos lo había predicho "Guardaos de los falsos profetas, que vendrán a vosotros revestidos con pieles de oveja, pero por dentro son lobos rapaces". El redil se encuentra ahora infestado de esos lobos revestidos con pieles de oveja, que son muchas veces recibidos con honores y halagos por los mismos pastores a cuyo cuidado está la defensa, conservación y bienestar del rebaño.
Charles Davis (ex jesuíta inglés), considerado como uno de los peritos conciliares de mayor significación y como el mayor teólogo británico antes que abandonara la Iglesia Católica, afirma: "Sin dudar un momento, yo admito como un hecho evidente, que hay fuerzas, dentro de la Iglesia Católica Romana, contrarias a su estructura actual, que están tendiendo a la disolución o eliminación de las Instituciones existentes... La presente estructura institucional de la Iglesia Romana implica un particular concepto de la verdad. Si la nueva concepción de la verdad cristiana triunfa en su esfuerzo por ser la dominante, ello originará, en mi opinión, la disolución de esa estructura. Desde este punto, yo creo que los temores de los conservadores están bien fundados".
Esta es una confesión de parte, hecha por un infiltrado que supo y pudo escalar los altos puestos de la Iglesia, hasta llegar a ser considerado como uno de los "expertos" conciliares. ¡No hay duda! La Iglesia está llena de infiltrados, que pugnan por hacer el juego al enemigo y reformar o reestructurar la obra divina a su antojo y capricho. Con razón escribe el mismo Davis: "Capítulo tras capítulo de volúmenes post-conciliares y de discursos de Rahner, Küng, Schillebeek y otros peritos, claramente demuestran sus puntos de vista completamente anticatólicos y su inconformidad con los resultados actuales del Concilio Vaticano II, para no mencionar otras creencias oficiales católicas".
Estas infiltraciones no son el fruto de una generación espontánea. Alguien las hizo. Fueron planeadas con tiempo, con paciencia, con experimentos, con dinero. Fueron realizadas con suma habilidad, con tacto exquisito, con inteligencia diabólica. Al observador consciente, que estudia, que compara, que asocia los rasgos semejantes y comunes; no puede pasar inadvertida la presencia de una conspiración universal, que lleva los caracteres inconfundibles del "mecanismo materialista" del judaismo internacional, que, hoy como ayer, pugna por eliminar a Cristo, por destruir la Iglesia.
Las palabras de San Pío X, en su Encíclica dogmática "Pascendi Diminici Gregis", parecen adquirir un sentido profético: "Hablamos. . . de gran número de católicos seglares y, lo que es aun más deplorable, hasta de sacerdotes, los cuales, so pretexto de amor a la Iglesia, faltos en absoluto de conocimientos serios en Filosofía y Teología, e impregnados, por lo contrario, hasta la médula de los huesos, con venenosos errores debidos en los escritos de los adversarios del Catolicismo, se presentan, con desprecio de toda modestia, como "restauradores" de la Iglesia, y, en apretada falange asaltan con audacia todo cuanto hay de más sagrado en la obra de Jesucristo, sin respetar ni aun la propia persona del Divino Redentor, que, con sacrilega temeridad rebajan a la categoría de puro y simple hombre".
Y las palabras que siguen en la Encíclica, responden al sofisma con el cual se pretende hoy solapar las herejías y los inauditos desmanes de esos innovadores: "Tales hombres se extrañan de verse colocados por Nos entre los enemigos de la Iglesia. Pero no se extrañará de ello nadie que, prescindiendo de las intenciones, reservadas al juicio de Dios, conozca sus doctrinas y su manera de hablar y obrar. Son seguramente enemigos de la Iglesia, y no se apartará de lo verdadero, quien dijere que ésta (la Iglesia) no los ha tenido peores. Porque, en efecto, como ya hemos dicho, ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro; en nuestros días, el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable, cuanto más a fondo conocen la Iglesia".
Así habla un Papa y un Santo, que no sólo tenía la asistencia del Espíritu Santo, sino que supo en su virtud heroica, en su celo infatigable por la Iglesia y en su total entrega a Dios, corresponder a las gracias y carismas recibidos, para cumplir fidelísimamente su altísima misión. Por eso no teme denunciar a los "infiltrados", ni llamar con su propio nombre a los enemigos de Dios y de la Iglesia.
Y continúa el Santo Pontífice: "Añádase que han aplicado la segur, no a las ramas, ni tampoco a los débiles renuevos, sino a la raíz de vida inmortal, se empeñan en que circule el virus por todo el árbol y en tales proporciones, que no hay parte alguna de la fe católica donde no pongan su mano, ninguna que no se esfuercen por corromper".
No creo se pudiera expresar con mayor energía, con mayor claridad, y con mayor luz divina la situación pavorosa, indescriptible, por la que está pasando en su agonía y calvario la Iglesia fundada por Cristo.
Con razón Teilhrad de Chardin prefería permanecer dentro de la vieja estirpe romana, para efectuar, desde dentro su diabólica reforma, no sólo en las instituciones, sino en la misma Fe: una reforma total y radical, llevada a cabo por los enemigos infiltrados en el seno de la Iglesia, con hábitos, con sotanas, con títulos, con prelaturas, tal vez con las más altas dignidades.
I I
Mas, la audacia de los enemigos ha sido mayor; para impedir la reacción saludable, para frustrar toda legítima defensa, ellos han organizado diabólicamente "las falsas derechas", que, simulando estar con la Tradición, con los grupos que quieren defender la Iglesia, en realidad infiltrán las partes sanas del organismo y secretamente siguen las consignas y apoyan las tácticas calculadas del enemigo. "Las falsas derechas" son más peligrosas, tal vez, que los enemigos abiertos y descarados.
Esta es una táctica también eminentemente judía. Cuando en los Estados Unidos, se organizó una saludable resistencia contra la corrupción y el desorden imperantes, un hebreo se prestó a encabezar ese movimiento. Golwater, antes de su elección como candidato del Partido Republicano, hizo una de las compañas más espectaculares en la historia del pueblo americano, denunciando con energía inaudita los males gravísimos que estaban destruyendo la integridad de la nación. Pero una vez elegido candidato, su campaña fue tan torpe, tan absurda que precipitó inevitablemente la derrota de los republicanos y la paralización trágica de aquella saludable y necesaria reacción.
Es un caso en América, como podríamos también citar otros casos semejantes en Europa. ¿Qué es la Democracia Cristiana? Fachada cristiana y fondo comunista. Un partido que ha comprometido los intereses nacionales, la paz interna de los pueblos donde impera y que cautelosamente ha ¡do preparando el advenimiento del socialismo comunizante. El alcalde de Florencia, La Pira, con sus inexplicables conexiones en el Kremlin y en el Vaticano supo preparar el triunfo cada vez más inminente del comunismo en Italia y tal vez en el mundo.
Otra "falsa derecha" la tenemos en Francia. Casi no me atrevo a nombrarla, porque se muy bien que con su dinero ha logrado "enrolar" a mucha gente. Sin embargo, callar es cobardía. Se trata de la obra de Jean Ousset. Es indudable que su actividad editorial y publicitaria ha sido y es grandiosa. Pero, no hay una lucha franca; no hay una confrontación abierta,- hay un cuidado esmerado en no nombrar nunca al enemigo. Yo he hablado varias veces con Jean Ousset; él ha admitido que mis observaciones son correctas; pero a mí no me han convencido las explicaciones o los argumentos con que él defiende su posición, al parecer, inexpugnable. No quisiera ofender ni lastimar la personalidad de éste escritor católico. Si lo asocio entre las "falsas derechas" es porque sus actos así lo proclaman. De sus internas intenciones yo no juzgo; sólo Dios es el juez de las conciencias.
En España hay también sus "falsas derechas". Aquí el problema es más espinoso para emitir un juicio categórico. No obstante hay que decir algo de lo mucho que pudiéramos decir. Yo recuerdo, en tiempos ya pasados, aquel grupo fundado por el P. Ángel Ayala, S.J., llamado el grupo de los "Propagandistas católicos". La ¡dea era magnífica: preparar a los defensores de la Verdad. Sin embargo, no todo fue como se había planeado. Durante la República, Gil Robles, "propagandista católico", quizo salvar a la Patria y a la Iglesia asociándose al enemigo y jugando con él el juego democrático. De los "propagandistas" salió también don Joaquín Ruiz Giménez, a quien conocimos en México y cuyos "Cuadernos para el Diálogo" han sido y son el escándalo permanente, que, simulando catolicismo, nos hablan de marxismo.
En México hemos tenido muchas "falsas derechas". Desde los tiempos de la persecución religiosa no faltaron enemigos solapados que, afirmando defender a la Iglesia, hacían pactos secretos con sus enemigos. No hablo de los traidores, no hablo de los Judas que vendieron al Maestro. Estoy hablando de los infiltrados en las organizaciones auténticamente católicas, de los que hablan de lucha y de defensa, pero parecían hacer huelgas de "brazos caídos"; hablo de los que siempre estaban inconformes con lo que otros hacían, de los que eran "largos en contallas y cortos en facellas"; hablo de los que encontraban dificultades e imprudencias en todas las iniciativas, de los prudentes "secundum carnem".
Los días amargos de la sangrienta persecución religiosa, que deberían haber unido estrechamente a todos los católicos de México, es decir, a todo el pueblo mexicano, fueron en realidad motivos de divisiones, de resentimientos, de amargas inconformidades. Los que habían dado en verdad la batalla, los heroicos cristeros, los miembros de la Liga Defensora de la Libertad Religiosa, la gloriosa A.C.J.M. (Asociación Católica de la Juventud Mexicana), fundada por el R.P. Bernardo Bergoend, fueron postergados, traicionados, olvidados por los defensores de última hora, los oportunistas, que cautelosamente habían pactado con los perseguidores. ¡Así es el mundo!
Para eliminar las legítimas defensas del pueblo mexicano, surgió entonces un partido político y una organización popular apolítica. Los unos luchando en el campo político, haciendo el juego a la democracia, y los otros sufriendo resignadamente las cárceles, los golpes, la misma muerte. PAN y Sinarquismo, dos grupos antagónicos, que estaban cumpliendo su misión histórica: salvar la revolución y permitir que siguiera adelante la progresiva socialización de México.
Ahora, en el campo estudiantil, en el que se están dando las más fuertes e impresionantes batallas, surge una "falsa derecha", que es traición a su origen y es compromiso consciente con los enemigos y es ataque insidioso y calumnia y mentira organizada. Me refiero a MURO y todas sus sectas ramificadas, que desde la sombra dirige la mano hebrea del Ingeniero Ramón Plata Moreno. Yo saludo respetuoso a tantos jóvenes engañados, que están animados de los más nobles anhelos de servir a la Iglesia y a la Patria y que han sido engañados por los dirigentes de MURO. Pero, con igual sinceridad condeno a los traidores, a los dirigentes de esa "falsa derecha", a los que no tienen escrúpulos para usar los procedimientos inmorales, públicamente conocidos en todo México, que son propios de los más ruines enemigos de la Iglesia y de la Patria.
"GUARDAOS DE LOS FALSOS PROFETAS"; es el consejo del Maestro.
"POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS". Tenemos el criterio para juzgarlos y para descubrirlos. Hoy más que nunca hay que estar alerta y evitar esas infiltraciones dentro de los organismos sanos y sinceros.

sábado, 7 de abril de 2018

HACIA EL IDEAL MASÓNICO: Conferencia de muchísima actualidad, pronunciada por Mons. Marcel Lefebvre el 21 de noviembre de 1986 en la Ciudad de Buenos Aires, sobre la situación de la "Iglesia" frente al falso ecumenísmo (Formación para la Acción)



Arzobispo Lefebvre
Estoy contento de tener esta oportunidad de hablarles nuevamente, desgraciadamente, en este tiempo, muchas cosas han sucedido y nada ha mejorado.
Trataré de explicar la situación actual para saber qué hacer como verdaderos hijos de la Iglesia Católica.
Les hablaré, rápidamente, de lo que parece ser el complot urdido contra la Iglesia, en contra de Nuestro Señor Jesucristo, de Dios Padre y, luego, cómo fue posible que esos autores -de los cuales el principal es el mismo Satanás- hayan logrado introducirse en la Iglesia y servirse de sus hombres para concretar sus planes.
Nos encontramos, sin duda, en una situación trágica, por lo tanto debemos tomar resoluciones firmes; somos los herederos de Dios que vivimos en esta época, en esta situación de la Iglesia en la que el mismo Papa está comprometido en el camino de la Revolución, por eso hemos de obrar en consecuencia, para defender a todo precio la Fe católica y la Santa Iglesia.
Ustedes conocen el libro de Sardá y Salvany: “El liberalismo es pecado”, este libro fue escrito ya hace casi un siglo y aprobado por San Pío X, aprobado por la Santa Sede. EL LIBERALISMO ES PECADO. ¿Y qué es ese pecado de liberalismo? Es la Revolución del hombre en contra de Dios; el deseo de independencia: el hombre quiso liberarse de Dios, o la libertad del hombre que quiso alejarse de Dios.
¿De qué hizo la libertad el hombre? ¿Para qué la hizo? Hizo la libertad de pecar, de ser libre para poder pecar, para obrar según su conciencia: libertad de conciencia, libertad de prensa, libertad de pensamiento…
Antes de producirse esto el hombre dependía de Dios y sentía esa dependencia de la Autoridad Suprema, la Verdad perfecta, la Ley misma […] ahora festejan la independencia, los países festejan su independencia, no sería nada si se tratara de una independencia de orden político o de un hecho simplemente histórico, lo hacen festejando la de Dios.
Podríamos preguntarnos ¿qué es ese liberalismo, cuál es su definición ? Y diremos que el LIBERALISMO es una religión; una que quiere reemplazar a la Católica; que tiene sus propios sacerdotes: los dirigentes de la Masonería. Ellos son sus sagrados pontífices, ellos enseñaron esta religión en sus logias y desde allí dirigen la operación de destrucción de la Iglesia y de la Cristiandad.
Esa religión-liberal tiene su culto, laico, el de la Diosa Razón, que fuera adorada en la Catedral de París en la Revolución Francesa. El culto a la libertad; ese culto que hace estatuas que reemplazan a las -de la Santísima Virgen María y a la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo.
Esta nueva religión tiene su calendario, sus gestas laicas reemplazando a las de Dios. con sus mitos: el hombre, la razón, la libertad. El hombre es tratado como todopoderoso, como centro de la Creación, sin deberle nada a Dios.
Y tiene también su decálogo reemplazando al de Nuestro Señor, este es el de los derechos del hombre. No más derechos para Dios. No más obligaciones para el hombre, sino los derechos para poder pecar, para elegir lo que quiera, para que todos respeten su conciencia. Jesús en cambio, no dijo eso a sus apóstoles cuando les enseñó a predicar: “quien crea, y se convierta, se salvará, quien no crea se condenará”. No les dijo que cada uno siguiera su conciencia, les dijo que enseñaran la Verdad y por esto ellos murieron mártires de la Verdad. No para que cada uno obrara según su conciencia, no para que les dijeran “hagan lo que quieran”, y sin embargo, por desgracia.. ese es el espíritu que domina hoy aún en el interior de la Iglesia católica.
Esta religión de liberalismo tiene también su política su organización: LA DEMOCRACIA; el poder ya no procede de Dios sino del hombre, es él quien hace la ley. La democracia se transforma rápidamente en socialismo y en comunismo; la mayor parte de las naciones que son democráticas se encuentran en esta situación, dirigidas por un poder socialista.
Más aún, se llega a la supresión de la propiedad privada, de la iniciativa privada […] de ahora en más todo está en función del Estado, todo queda esclavizado: peor en los países comunistas donde esto se realiza por el imperio de la fuerza […].
Todo esto procede de esta religión liberal; ella tiene, además, sus fuerzas, Sin duda ustedes lo saben mejor que yo, ya que no estoy enterado de los asuntos secretos de las bandas, pero es un hecho que tienen poder más o menos oculto, en las finanzas. Qué o quién, no se sabe, pero tienen todo el dinero del mundo y dominan las finanzas en todos los sectores de las ciudades; ese poder enorme que puede tranquilamente aniquilar una nación suprimiéndole los créditos -tienen el ejemplo aquí en los países de América- y a cambio de esos créditos exigen que, en estos países, se aplique la religión liberal.
Tienen así una fuerza asombrosa y un poder indudablemente diabólico.
Tienen también sus medios de comunicación que están todos en manos de la masonería.
En Europa ya no existen periódicos católicos (a excepción de “Present” de Jean Madiran), no los hay ni en Italia ni en Francia ni en Suiza, todos están en manos de los poderes internacionales […]
Ahora, finalmente, están en camino de instalar una Superreligión; tienen ustedes conocimiento de la reunión realizada en Asís el 27 de octubre pasado, pues bien, no se trata de ésta como punto de partida de tal instalación sino de una que la precediera realizada el 29 de septiembre. Yo mismo no lo sabía, para enterarme tuve que viajar a Roma en octubre pasado. Es decir, un mes antes de la reunión de Asís que presidiera Juan Pablo II, se realizó otra reunión, también allí, presidida por el príncipe Felipe de Edimburgo, esposo de la reina de Inglaterra, en la cual se hallaban las cinco grandes religiones de la tierra, dentro de la misma Basílica. Salió esto en varios diarios italianos; allí figura el discurso pronunciado por el citado príncipe en aquella ocasión, dijo él: “Así se obtiene la gracia de tener unidas aquí las cinco grandes religiones de la tierra, al fin ya no hay tapujos, al fin se acaba una sola y única verdad religiosa y al fin se suprime el escándalo cristiano de aquel hombre que vivió hace 20 siglos y pretendió decir de sí mismo: soy el camino, la verdad y la vida”. Y bien, ¿es o no una declaración contra Nuestro Señor Jesucristo?
Esto sucedió un mes antes en el mismo lugar en el que se realizaría el encuentro del Papa.
Podríamos decir que Roma no sabía de aquel encuentro, sin embargo bien que lo sabía.
Así, ante el príncipe de Edimburgo, los jefes de las religiones y el Superior General de los Franciscanos, una bailarina hindú danzó a favor de la naturaleza, puesto que el encuentro era -justamente- en defensa de la naturaleza. El padre Superior dudó un momento ante esta realización de la danza pagana dentro de la Basílica y ante el altar de San Francisco y se remitió a Roma; y dicen los diarios que Roma un poco después respondió que “no tiene importancia”, “que se haga”.
Esto no es más que una etapa para llegar a la formación de esa SUPER RELIGIÓN; ya saben que el Papa fue invitado para el año próximo a Japón para la realización de lo que se llamará el parlamento de las religiones. Esto no es más que la religión del liberalismo, esa religión que instala su voluntad, que instala su programa para reemplazar el de la verdadera religión católica, eso es algo abominable.
Tiene también, esta religión del liberalismo, sus condecoraciones. El mismo presidente Alfonsín salió en los diarios de Europa recibiendo de un grupo de judíos una condecoración de la libertad religiosa, por propender a la realización de las ideas liberales. Esa misma condecoración la recibió el cardenal Bea, aquel que insistió durante el Concilio para introducir la “libertad religiosa”, la libertad no de Dios sino de los derechos del hombre, de manos de la misma secta.
Es toda una organización, un verdadero complot, meditado, pensado punto por punto para destruir toda la cristiandad. Lo dijo bien S.S. León XIII, que el fin que interesaba a estas asociaciones era destruir las instituciones cristianas y particularmente, una contra la cual se encaminan: la familia. Cada vez hay menos matrimonios en todo el mundo, inclusive en las mismas legislaciones se sostiene la unión libre; en muchos países son menores los impuestos a los concubinos que para quienes sostienen y tienen un verdadero matrimonio. Es el desorden completo.
Y ahora llegamos al momento principal, es el golpe maestro pensado por Satanás; introducir en la Iglesia esta falsa religión, sirviéndose de sus hombres -sobre todo los episcopados- para establecer la revolución liberal. Aquí mismo en Argentina, tienen un ejemplo: lo supe al llegar, algunos obispos hicieron un esfuerzo en contra del divorcio declarando, acerca de los diputados que habían votado la ley favorablemente, que no podrían recibir la Comunión, pues bien, se los ha obligado a retractarse. ¿Qué hacían esos obispos? No hacían más que aplicar lo que está indicado en el Derecho Canónico.
Podrían preguntarse cuál es el espíritu que domina en Roma para que sea Roma quien obligue a los obispos a desdecirse. Es una situación verdaderamente asombrosa., inverosímil. Esa infiltración en el seno de la Iglesia se realizó sobre todo después del Concilio Vaticano II; el mismo Cardenal Ratzinger en su libro “Teoría del principio teológico”, dice claramente que luego de los años sesenta hubo algo que cambió en el seno de la Iglesia católica, reconociendo ahora, principios que le son ajenos, que vienen de 1789, de la Revolución Francesa. Esto dice abiertamente; inclusive, que el Vaticano II fue el golpe final, que a partir de él no se nombran más que obispos favorables a la revolución liberal. Vean por ejemplo en Chile, Brasil, Alemania, Suiza, Francia, Italia, todos esos obispos son liberales, pro-socialistas y hasta marxistas.
La revolución estaba instalada fuera y en contra de la Iglesia; ahora, por medio de sus hombres, se halla adentro y asistimos a su crucifixión. Ella sufre una verdadera pasión. Lo dijo el mismo Paulo VI, que asistimos ala autodemolición de la Iglesia. ¿Qué quería decir? La destrucción por los mismos hombres de la Iglesia [ …].
Es clarísimo como en Francia, Mitterrand pudo llegar al gobierno gracias a los obispos que entusiasmaron a los fieles para votarlo, para votar al socialismo. En cuanto fue nombrado presidente atacó con todas sus fuerzas las escuelas católicas, para estatizarlas, y no fueron los obispos quienes presentaron oposición, sino los fieles, que en número de dos millones llegaron a París para protestar contra la enseñanza libre. Los obispos no hicieron nada.
Podríamos citar cantidad de ejemplos, libros inclusive, aquí mismo ustedes conocen los editados por el Sr. Gorostiaga, libros que han denunciado esa revolución estatal de la Iglesia […]. Pero todas estas denuncias, todas esas protestas no han cambiado en nada la situación.
Ustedes deben tener en cuenta el encuentro de Asís del Papa, para nosotros, que tratamos de permanecer unidos a la Iglesia ya la Tradición, es indignante. Yo mismo le escribí a ocho cardenales para que por el amor de Dios, trataran de impedir que el Papa realizara el escándalo de Asís, ubicándose a un mismo nivel con las falsas religiones inventadas por el diablo, eso no es más que un horror y una abominación, y nosotros renegaríamos de nuestra fe católica si no nos indignáramos ante este nuevo escándalo. Ni siquiera un cardenal levantó la voz en contra; sólo uno me respondió: “Yo no puedo hacer nada ya no me queda nada que hacer, que el Papa haga lo que quiera”.
El Cardenal Arzobispo de Burdeos, Monseñor González, cuando yo estaba en España a comienzos de este mes, publicó un artículo en que sostenía que el “encuentro” era una cosa muy buena. Esto es enceguecimiento, como dice la Escritura: “Tienen ojos y no ven”.
Ante esto nos encontramos. Debemos, entonces, reagruparnos, como verdaderos católicos, en torno a los altares. Altares católicos y no esas mesas de comunión. Altares del verdadero Sacrificio, junto a los verdaderos sacerdotes, verdaderos obispos, verdadera doctrina, verdadera Religión, para asistir a la verdadera Misa católica.
Es el altar el tesoro de la Iglesia. El sacrificio de Nuestro Señor es lo más hermoso, lo más grande, lo más sublime que Él nos dejara. Debemos reencontrarnos ahí, en esos altares, para reconstruir la Cristiandad.
Todas las gracias proceden de la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Gracias que han hecho muchos mártires por Dios, que le han dado a la Cristiandad el espíritu misionero. Si queremos entonces, decía, reconstruir la Cristiandad, debemos Adorarle en esos altares y para tenerlos, necesitamos sacerdotes […].
Debemos hacer familias cristianas, es a través de ellas de donde proceden las vocaciones.
Familias numerosas, unidas, donde se reza en común, donde se dan ejemplos, donde reina la modestia y las virtudes cristianas […].
Nosotros queremos volver a proclamar a Nuestro Señor como Rey; no queremos otro Rey más que Él. El Reino Universal, no solamente en nuestras familias sino también en nuestras ciudades; el Reino de Nuestro Señor como fue predicado durante siglos. Que podamos decir: “Más vale morir que traicionarlo.
Gracias por vuestra atención ¡Viva Cristo Rey!