Reflexión

INDISPENSABLE REFLEXIÓN

Sobre el Sedevacantismo se ha dicho lo que se ha querido, muchos han opinado sobre esta posición teológica y canónica católica sin conocer en profundidad sus verdaderos orígenes y desarrollo, sus verdaderos protagonistas --eclesiásticos de la mayor relevancia jerárquica como intelectual--, sus verdaderos y graves fundamentos dogmáticos, su imperiosa razón de defender a los católicos de la grave apostasía y cisma en el que ahora viven y malviven. Paradójica y curiosamente sus máximos enemigos y detractores han sido aquellos que se dicen "defensores de la tradición católica", estos son los falsos tradicionalistas, todos ellos ex miembros de la FSSPX a la cual hoy día calumnian y difaman con un diabólico resentimiento; dirigidos por una élite infiltrada con psudosteólogos que inventaron laberínticas "tesis" rabínicas-dominicas-jesuíticas, y de una gran malicia al servicio del complot judeo-masónico, y secundados por la complicidad y servilismo de una mayoría de incautos que movidos siempre por la ingenuidad de una cómoda negligencia se alimentan de las "teologías" y de los "teólogos" del facebook o de los blog de la internet. Frente a todos estos paracaidístas devenidos en estos últimos meses al "sedevacantismo" los hay de muchos colores, entre ellos contamos a los desilucionados por el coqueteo de Jorge Bergoglio con los Protestantes, Judíos y Musulmanes, como si Ratzinger, Wojtila y Montini no lo hubiesen hecho antes, estos nuevos "sedevacantistas" creen que solo Bergoglio es hereje formal y material y por lo tanto no es papa, pero los muy incautos "ignorantes en la cuestión" aceptan la misa nueva y los sacramentos dados con el nuevo ritual inválido e ilegítimo de Paulo VI. Los Católicos fieles creemos firmemente que el último Papa de la Iglesia Católica Apostólica Romana fue S.S Pío XII y que de allí por defecto y consecuencia de la Grana Apostasía ha cesado la institución del cónclave y cualquier iniciativa al respecto, solo será una delirante intentona.

lunes, 12 de febrero de 2018

LAS CUARENTA HORAS DELANTE DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO, EN LA IGLESIA INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA DE TAMPA FL,

Desde ayer Domingo, hasta mañana Martes se realiza en la Iglesia Inmaculado Corazón de María la adoración de las 40 horas a manera de reparación y preparación para el tiempo de Cuaresma que dará comienzo este Miércoles con la imposición de las sagradas Cenizas. El cura Capellán decidió realizar esta tradicional devoción junto a los fieles que inmediatamente decidieron acompañarlo para pedir por diversas intenciones y en particular como reparación en esta semana de carnavales, confiamos en Dios que salgan abundantes frutos de esta piadosa acción.

Una exposición eucarística de importancia es la que lleva el nombre de las Cuarenta Horas por referirse a las cuarenta horas durante las cuales el cadáver de Jesús estuvo en el sepulcro, según lo que escribe San Agustín:
"Ab hora ergo mortis usque ad dilúculum resurrectiónis horæ sunt quadragínta, ut et ipsa hora nona connumerétur". ["En consecuencia, desde la noche de la muerte de Cristo hasta el amanecer de su resurrección, hay cuarenta horas, contada la de nona"]. SAN AGUSTÍN. De Trinitáte, Libro IV, cap. VI, 10.
Esta práctica apareció en la primera mitad del 1500. Pero no está excluida la posibilidad de que naciese y se hubiera propagado de la antigua costumbre medieval, por nosotros descrita, de velar en la iglesia, desde el Viernes Santo hasta el nocturno de la noche de Pascua, delante del así llamado sepulcro, donde se colocaban o se sepultaban la cruz y la hostia consagrada. Esta, sin embargo, no era del todo visible, sino que estaba cerrada en la llamada custodia.
En el año 1527, en Milán, un fervoroso misionero, Gian Antonio Bellotti, predicando la Cuaresma en la iglesia del Santo Sepulcro, persuadió a los fieles a que permanecieran en oración durante cuarenta horas continuas delante del Santísimo Sacramento con el fin de impetrar de Dios mitigara el azote de la guerra que les oprimía. Y la piadosa práctica quiso que se renovara cuatro veces durante el año: en Pascua, Pentecostés, la Asunción y Navidad. A los dos años fue admitido el rito en la catedral de Milán por obra del dominico español Tomás Nieto, famoso predicador, quien consiguió que en todas las iglesias parroquiales de la metrópoli lombarda se estuviera durante cuarenta horas en oración delante del tabernáculo. El Sacramento no se exponía todavía velado en un ostensorio ni recibía especial obsequio de luces y flores. Del sagrario mural o de la sacristía, donde entonces solía conservarse, era llevado al altar, y permanecía allí hasta la terminación de la oración.
Es muy controvertido, sin embargo, cuándo y por obra de quién se comenzó a exponer visiblemente a los fieles en la forma solemne que prevaleció después en todas partes. Hay quien asigna el año 1534, en Milán, como iniciador al barnabita P. Bono de Cremona, compañero de San Antonio M. Zacarías, que instituyó las Cuarenta Horas en Vicenza. Hay quien lo coloca en el año 1537, atribuyendo el mérito al capuchino lombardo P. Giuseppe Piantanida de Fermo, hombre apostólico, que, aprovechando sus misiones, la hizo conocer más tarde en Milán, Pavía, Siena, Arezzo y Gubio. Es cierto de todos modos que fue el último en introducir la feliz novedad de que las Cuarenta Horas, terminando en una iglesia, pasasen inmediatamente a otra, resultando así una oración eucarística ininterrumpida. En el año 1539, la nueva práctica, a instancias del vicario general de Milán, fue reconocida por Paulo III, que le concedió las primeras indulgencias. San Carlos Borromeo en el primer concilio provincial (1565) la confirmaba y la organizaba establemente en Milán.
San Felipe Neri introdujo  las 40 Horas en Roma
Roma comenzó a practicar las Cuarenta Horas hacia el año 1550 por obra de San Felipe Neri, que lo introdujo como uno de los principalísimos ejercicios de su Cofradía de los Peregrinos, y contribuyó no poco con los cantos con que supo enriquecerla a dar vida a aquellos conciertos musicales sagrados, cuya memoria se perpetúa en los «oratorios» de tantos compositores ilustres. Sin embargo, la organización oficial de las Cuarenta Horas en la Urbe no tuvo lugar hasta el año 1592 con la constitución Graves et diutúrnæ, de Clemente VIII, que decía así:
«Nos hemos decretado el establecer oficialmente en esta ciudad una cadena ininterrumpida de plegarias, por la cuál, en diversas iglesias y en determinados días, se celebre la piadosa y saludable devoción de las Cuarenta Horas, de forma que en cada hora del día y de la noche en todo el año suba continuamente al trono de Dios el incienso de la plegaria»
En el mismo documento, el pontífice exponía cuál era el fin de tal devoción, es decir, la concordia entre los príncipes cristianos y la paz entre las naciones. Por esto en la Instructio Clementina, dada por Clemente XII en 1731, como regla rubrical de las Cuarenta Horas se, prescribía que la misa que se debía cantar en el segundo día fuese la votiva Pro pace.
Las Cuarenta Horas en la forma precisa de su institución, es decir con un turno anual de adoración ininterrumpida de iglesia en iglesia, son posibles solamente en las grandes ciudades, donde existe abundancia de iglesias y de adoradores. Estas se conservan todavía en Roma, Milán y Génova, así como en Liverpool y Westminster.
De una forma, sin embargo, esporádica y menos duradera, excluída siempre la adoración nocturna, florecen en muchísimas parroquias de Italia y de otras naciones, en donde fueron generalmente introducidas desde los siglos XVII y XVIII, fijándolas en los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza con la Finalidad particular de oponer una función reparadora a los abusos de carnaval. La iniciativa de este servicio eucarístico partió de Macerata delle Marche en el 1556. En el carnaval de aquel año, queriéndose representar en el teatro una comedia obscena, dos misioneros jesuitas, para retraer y apartar de allí a la gente más sana del pueblo, concibieron la idea de exponer durante Cuarenta horas el Sacramento con todo lujo de flores y luces como expiación y penitencia. La prueba resultó de maravilla; el pueblo, despertada la fe, no dudó en preferir la iglesia a la escena. El piadoso ejercicio encontró buen ambiente; se extendió rápidamente primero en las casas y colegios de la Compañía, después en las iglesias y en las parroquias, en las que todavía actualmente se celebra como acto de amor y de solemne reparación a Jesús Sacramentado.

viernes, 9 de febrero de 2018

EL AGUA ES MATERIA FUNDAMENTAL PARA EL SACRAMENTO DEL BAUTISMO (Fotos tomadas el pasado Sábado durante el bautismo de los niños: Jennifer y Jessica Ramirez y Stephanie Martinez)



“RESPONDIÓ JESÚS: EN VERDAD, EN VERDAD TE DIGO QUE QUIEN NO RENACIERE DEL AGUA Y DEL ESPÍRITU, NO PUEDE ENTRAR EN EL REINO DE LOS CIELOS” (San Juan 3, 5).


La Iglesia católica es la guardiana e intérprete de la Sagradas Escrituras. Ella sola ha recibido el poder y la autoridad para determinar infaliblemente el verdadero sentido de los textos sagrados.
Papa Pío IX, Primer Concilio Vaticano, sesión 3, cap. 2 sobre la revelación, 1870: “… Nos, renovando el mismo decreto, declaramos que su mente es que en materias de fe y costumbres que atañen a la edificación de la doctrina cristiana, ha de tenerse por verdadero sentido de la Sagrada Escritura aquel que sostuvo y sostiene la santa madre Iglesia, a quien toca juzgar del verdadero sentido e interpretación de las Escrituras santas; y, por tanto, a nadie es lícito interpretar la misma Escritura Sagrada contra este sentido ni tampoco contra el sentir unánime de los Padres”[1].
Pero no toda Escritura es entendida por la Iglesia católica en el sentido literal. Por ejemplo, en S. Mateo 5, 29, nuestro Señor Jesucristo nos dice que si nuestro ojo nos escandaliza debemos arrancarlo, porque es mejor perder un miembro que todo nuestro cuerpo caiga en el infierno.
Pero las palabras Ntro. Señor aquí no son entendidas literalmente. Sus palabras están hablando figurativamente para describir una ocasión de pecado o algo en la vida que pueda escandalizarnos y ser un obstáculo para nuestra salvación. Tenemos que arrancarla y cortarla, dice Ntro. Señor, porque es mejor no tenerlas que perecer por completo en el infierno.
Por otra parte, otros versículos en la Escritura son entendidos por la Iglesia en sentido literal. Por ejemplo:
S. Mateo 26, 26-28: “Mientras comían, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y, dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad y comed, éste es mi Cuerpo. Y tomando un cáliz y dando gracias, se lo dio, diciendo: Bebed de él todos, que ésta es mi Sangre de la alianza, que será derramada por muchos para remisión de los pecados”.
Cuando nuestro Señor Jesucristo dice en S. Mateo 26, 26: “Éste es mi Cuerpo”, y en S. Mateo 26, 28: “Ésta es mi Sangre”, sus palabras son entendidas por la Iglesia católica exactamente como están escritas porque sabemos que nuestro Señor Jesucristo estaba en efecto refiriéndose a su Cuerpo y Sangre real, no como una figura o símbolo.
Por lo tanto, la cuestión es: ¿Cómo entiende la Iglesia católica las palabras de Jesucristo en S. Juan 3, 5 – “En verdad, en verdad te digo que quien no renaciere del agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de los cielos”? ¿La Iglesia católica entiende estas palabras tal como están escritas o de una manera distinta? ¿La Iglesia católica entiende estas palabras en el sentido de que cada hombre debe nacer de nuevo del agua y del Espíritu Santo para salvarse, como dice nuestro Señor? La respuesta es clara: toda declaración dogmática que ha emitido la Iglesia católica, sin excepción, que trata de las palabras de Ntro Señor en S. Juan 3, 5, ella la entiende literalmente, tal como están escritas.
Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Exultate Deo”, 22 de noviembre de 1439, ex cathedra: “El primer lugar entre los sacramentos lo ocupa el santo bautismo, que es la puerta de la vida espiritual pues por él nos hacemos miembros de Cristo y del cuerpo de la Iglesia. Y habiendo por el primer hombre entrado la muerte en todos, ‘si no renacemos por el agua y el Espíritu’ como dice la Verdad, ‘no podemos entrar en el reino de los cielos’ (Juan 3, 5). La materia de este sacramento es el agua verdadera y natural”[2].
Esto significa que la declaración de Ntro Señor Jesucristo de que ningún hombre puede salvarse sin haber nacido de nuevo del agua y del Espíritu Santo es un dogma literal de la Iglesia católica.
Papa Paulo III, Concilio de Trento, can. 2 sobre el sacramento del bautismo, sesión 7, 1547, ex cathedra: “Si alguno dijere que el agua verdadera y natural no es necesaria en el bautismo y, por tanto, desviare a una especie de metáfora las palabras de nuestro Señor Jesucristo: ‘Si alguno no renaciere del agua y del Espíritu Santo’ (Juan 3, 5), sea anatema”[3].
Papa Paulo III, Concilio de Trento, can. 5 sobre el sacramento del bautismo, sesión 7, 1547, ex cathedra: “Si alguno dijere que el bautismo [el sacramento] es libre, es decir, no necesario para la salvación (Juan 3, 5), sea anatema”[4].
Papa Paulo III, Concilio de Trento, del pecado original, sesión V, ex cathedra: “Por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte (…) para que en ellos por la regeneración se limpie lo que por la generación contrajeron. ‘Porque si uno no renaciere del agua y del Espíritu Santo, no puede entrar en el reino de Dios (Juan 3, 5)”[5].
Papa San Zósimo, Concilio de Cartago XVI, sobre el pecado original y la gracia: “Porque cuando el Señor dice: ‘Quien no renaciere de agua y el Espíritu Santo, no entrará al reino de Dios’ [Juan 3, 5], ¿qué católico puede dudar que será partícipe del diablo el que no mereció ser coheredero de Cristo? Porque el que no está a la derecha, irá sin duda alguna a la izquierda”[6].
Papa Gregorio IX, Cum, sicut ex, 8 de julio de 1241, a Sigurdo de Nidaros: “Como quiera que, según por tu relación hemos sabido, a causa de la escasez de agua se bautizan alguna vez los niños de esa tierra con cerveza, a tenor de las presentes te respondemos que quienes se bautizan con cerveza no deben considerarse debidamente bautizados, puesto que, según la doctrina evangélica, ‘hay que renacer del agua y del Espíritu Santo’ (Juan 3, 5)”[7].

Notas: [1] Denzinger 1788. [2] Denzinger 696; Decrees of the Ecumenical Councils, vol. 1, p. 542. [3] Denzinger 858. [4] Denzinger 861; Decrees of the Ecumenical Councils, vol. 2, p. 685. [5] Denzinger 791; Decrees of the Ecumenical Councils, vol. 2, pp. 666‐667. [6] Denzinger 102, adición autentica al canon 3. [7] Denzinger 447.

Tomado del libro: Fuera de la Iglesia Católica No hay Salvación




domingo, 4 de febrero de 2018

EL AMOR A LA VERDAD SALVADORA


"Porque el misterio de la iniquidad está ya en acción... La venida del INICUO irá acompañada de la seducción de la iniquidad para los destinados a la perdición, POR NO HABER RECIBIDO EL AMOR DE LA VERDAD PARA SER SALVOS. Por eso Dios les envía un poder engañoso para que crean en la mentira y se condenen cuantos no creyendo en la Verdad se complacen en la iniquidad. (2 Tes 2,. 7-11)." Dijo San Roberto Belarmino: SE CONCEDERÁ A UNOS POCOS RECONOCER LA VERDADERA IGLESIA EN MEDIO DE LAS TINIEBLAS DE LOS CISMAS Y HEREJÍAS Y A MENOS TODAVÍA AMAR LA VERDAD QUE HAN VISTO Y VOLAR A SU ABRAZO "En los tiempos finales... el sacrificio perpetuo será abolido, la iniquidad se posará sobre él; el santuario profanado y la verdad arrojada a tierra". (Daniel, VIII, 11). "Este es el Sacrificio de nuestros altares, que entonces, en esos terribles días, será proscrito, en todas partes prohibido; y, salvo los Sacrificios, que podrán celebrarse en las sombras subterráneas de las catacumbas, quedará interrumpido en todas partes". Cardenal Billot, S. I. — "La Parousie", 1920.
Por todo esto la Santísima Virgen en 1846 se le apareció a dos niños en la Salette, Francia.
Dos mensaje secretos entregó la Virgen María ese día, uno a cada niño.
El entregado a Maximino nunca fue revelado públicamente por el Vaticano.

El mensaje dado a Melanie en forma de secreto, contiene muchas revelaciones proféticas, y entre esas profecías le revela que: "Roma perderá la Fe y se convertirá en la sede del Anticristo" .

sábado, 3 de febrero de 2018

FESTIVIDAD DE SAN BLAS OBISPO Y MARTIR


No es exagerado afirmar que hoy celebramos uno de los santos más populares del Calendario litúrgico. En la edad Media era tenido como uno de los Santos Auxiliares o Protectores de gremios o entidades...
Los críticos historiadores Bolandistas traen cuatro Actas diferentes de su vida y martirio, más o menos críticas. De entre ellas extractamos estos datos biográficos: Nació en Sebaste, Armenia, en la segunda mitad del siglo III. Parece que fue médico y que se entregó a toda clase de ejercicios que le deparaba su profesión para hacer actos de caridad con cuantos se presentaban ante él. Las Actas le presentan adornado de toda clase de virtudes cristianas: Era humilde, caritativo, manso, piadoso, casto, inocente... en una palabra: Santo.

Quiso retirarse a la soledad para allí acabar sus días entregado de lleno a la oración y a la maceración de su cuerpo, pero siempre es verdad que unos son los planes del hombre y otros los de Dios...
La sede episcopal de Sebaste quedó vacante y la voz común de todos los cristianos fue esta: Nadie mejor para ocupar la sede vacante que Blas por su sabiduría y su santidad de vida. Por ello y muy a pesar suyo hubo de aceptar el nuevo servicio que se le imponía para bien de sus hermanos y la gloria de Dios.
En aquel momento se desencadena una durísima persecución por obra del emperador Diocleciano contra los cristianos. Esta persecución fue durísima, sobre todo, en Sebaste hasta tal punto que fue llamada La ciudad de los mártires. Si así era para los simples cristianos ¿qué suerte esperará el pastor de ellos? Blas recuerda las palabras del Evangelio: "Si os persiguen en una ciudad huid a otra". Blas sabe que no es prudente enfrentarse abiertamente contra sus enemigos y que debe ayudar a los cristianos de su diócesis y a cuantos pueda llegar con sus palabras a ser fieles al Señor y valientes ante el martirio. Por ello se esconde en un bosque y desde una pobre gruta, no teniendo más compañía que los animales salvajes, que le respetan y ayudan como los más fieles servidores, se dirige a sus feligreses animándoles en su tarea de ser testimonio valiente de Jesucristo.

De cuando en cuando abandona valientemente la gruta y baja hasta la ciudad para animar y consolar a los encarcelados. Las Actas cuentan el caso cuando baja para consolar al mártir San Eustracio, que compra a los carceleros para que le permitan entrar y una vez en la cárcel besa con gran afecto las cadenas de Eustracio y le anima a perseverar en la lucha, dándole la Eucaristía. Al día siguiente, mientras Blas ha vuelto a su escondite para desde allí gobernar su diócesis, Eustracio sube al patíbulo glorioso del martirio.
Por fin le llegó la hora a Blas. Estaba en su gruta del monte Argeo, cuando llegaron los enviados del gobernador de Capadocia, el tirano Agrícola. Al verlos llegar les salió al encuentro y les saludó diciendo: "Bienvenidos seáis, amigos. Os esperaba. Partamos en el nombre del Señor". Después se dirige a sus fieles y les dice con gran valor: "Vamos a derramar nuestra sangre por Jesucristo. Al fin se ven colmados mis ardientes deseos. Esta noche me ha comunicado el Señor que finalmente se digna aceptar mi holocausto".

Agrícola le dice: "Ya conoces nuestro dilema: O sacrificar o morir". Y Blas valiente: "No os canséis. No hay otro Dios que Jesucristo. El es el Eterno e Inmortal. Los demás son dioses falsos con los que no quiero arder en el Infierno".
Lo demás ya lo recogen las Actas que, aunque sean muy tardías, tienen mucho de verosimilitud: Palizas, escarnios, azotes, vergas, peines candentes, grillos que desgarran. Siempre fue fiel a Jesucristo hasta que expiró en el Señor. Muchos gremios ayer y hoy le tienen como Patrón e Intercesor ante el Señor.
Aunque existen multitud de reliquias del Santo por todo el mundo, donde se veneran la mayor parte de ellas, es en la ciudad croata de Dubrovnik. En su impresionante Catedral dedicada a la Asunción de Nuestra Señora, se encuentra la capilla de las reliquias, donde se guarda parte del cráneo, un brazo y una pierna del Santo Obispo mártir.




SOBRE LA FESTIVIDAD DE LA PURIFICACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA



P. Fattore bendiciendo las Velas
1. ¿Qué fiesta es la Purificación de la Santísima Virgen?
La Purificación de la Santísima Virgen es la fiesta instituida en memoria del día en que Nuestra Señora fue al templo de Jerusalén para cumplir la ley de la purificación y presentar a su divino hijo Jesucristo.
2. ¿Qué era la ley de la purificación?
La ley de la purificación era la ley de Moisés que obligaba a todas las mujeres a purificarse en el templo después del parto con la obligación de un sacrificio.
3. ¿Estaba obligada la Santísima Virgen a la ley de la purificación?
La Santísima Virgen no estaba obligada a la ley de la purificación porque fue madre por obra del Espíritu Santo, conservando su virginidad.
4. ¿Por qué la Santísima Virgen se sometió a la ley de la purificación, sin estar obligada?
La Santísima Virgen se sujetó a la ley de la purificación, sin estar obligada, para darnos ejemplo de humildad y de obediencia a la ley de Dios.
5. ¿Qué ofreció en el templo la Santísima Virgen en su purificación?
Distribuyendo las velas benditas
La Santísima Virgen, como era pobre, ofreció en el templo en su purificación el sacrificio de las madres pobre, que era un par de tórtolas o palominos.
6.- ¿Por qué la Santísima Virgen presentó a Jesucristo en el templo?
La Santísima Virgen presentó a Jesucristo en el templo, porque por la ley antigua los padres tenían obligación de presentar a Dios sus primogénitos y de rescatarlos luego por cierta cantidad de dinero.
7. ¿Por qué había establecido Dios la ley de la presentación de los primogénitos?
Dios había establecido la ley de la presentación de los primogénitos para que su pueblo recordase siempre que fue librado de la servidumbre de Faraón cuando el Ángel mató a todos los primogénitos de los egipcios y salvó a los de los hebreos.
8. ¿Qué suceso maravilloso acaeció cuando Jesucristo fue presentado en el templo?
Cuando Jesucristo fue presentado en el templo fue reconocido como verdadero Mesías por un santo anciano llamado Simeón y por una santa viuda llamada Ana.
9. ¿Qué Hizo Simeón cuando el Niño Jesús fue presentado en el templo?
Cuando el Niño Jesús fue presentado en el templo, Simeón le tomó en sus brazos, y dando gracias a Dios dijo el cántico Nunc dimittis, con que declaró que moría contento después de haber visto al Salvador; predijo, además, las contradicciones que había de padecer Jesucristo y las penas que habían de afligir a su santa Madre.
10. ¿Qué hizo la profetisa Ana al ser presentado en el templo Jesucristo?
Al ser presentado en el templo Jesucristo, la profetisa Ana alababa y daba gracias al Señor de haber enviado el Salvador al mundo, y hablaba de ello a todos los que esperaban su venida.
11. ¿Qué hemos de sacar de los misterios de la Purificación de la Santísima Virgen y Presentación de Jesucristo?
De los misterios de la Purificación de la Santísima Virgen y Presentación de Jesucristo hemos de sacar tres cosas: 1ª cumplir exactamente la ley de Dios, sin andar buscando pretextos para dispensarnos de su observancia; 2ª desear únicamente a Dios y ofrecernos a Él para hacer su divina voluntad; 3 ª estimar en mucho la humildad y purificarnos más y más con la penitencia.
12. ¿Qué deberían hacer los padres y las madres el día de la Purificación
Los padres y madres deberían el día de la Purificación, ofrecer sus hijos a Dios y pedirle la gracia de educarlos cristianamente.
13. ¿A qué fin se hace el día de la Purificación la procesión con candelas encendidas en la mano?
El día de la Purificación hácese la procesión con candelas encendidas en la mano en memoria del viaje que hizo la Santísima Virgen con el Niño Jesús en los brazos desde Belén al templo de Jerusalén y del júbilo que mostraron los santos Simeón y Ana al encontrarse con Él.
14. ¿Cómo hemos de asistir a la procesión que se hace en la fiesta de la Purificación el día de la Candelaria?
En la procesión que se hace el día de la Candelaria, hemos de renovar la fe en Jesucristo, nuestra verdadera luz, y pedirle nos ilumine con su gracia y nos haga dignos de ser admitidos un día en el templo de la gloria por intercesión de su Santísima Madre.
Santa Misa en la Iglesia Inmaculado Corazón de María
Catecismo Mayor de San Pío X, Instrucción sobre las fiestas del Señor, de la Santísima Virgen y de los Santos. Parte Segunda, Cap IV.
529 La Presentación de Jesús en el Templo (cf.Lc 2, 22-39) lo muestra como el Primogénito que pertenece al Señor (cf. Ex 13,2.12-13). Con Simeón y Ana toda la expectación de Israel es la que viene al Encuentro de su Salvador (la tradición bizantina llama así a este acontecimiento). Jesús es reconocido como el Mesías tan esperado, “luz de las naciones” y “gloria de Israel", pero también “signo de contradicción". La espada de dolor predicha a María anuncia otra oblación, perfecta y única, la de la Cruz que dará la salvación que Dios ha preparado “ante todos los pueblos".
Visto en: http://infocatolica.com

miércoles, 31 de enero de 2018

FESTIVIDAD DE SAN JUAN BOSCO, CONFESOR Y FUNDADOR DE LA SOCIEDAD SALESIANA Y DE LAS HIJAS DE MARÍA AUXILIADORA


En el verano de 1815 nacía Giovanni en Becchi-Piamonte (Italia) de padres humildes pero muy buenos cristianos. Desde muy niño hubo de trabajar duro al lado de su santa madre, la mamá Margarita, para sacar la casa adelante. De su santa madre recibió una profunda educación cristiana y un gran amor a la Virgen María junto con un gran respeto hacia los sacerdotes. Ambas cosas quedaron profundamente impresas en su alma.
Ya desde niño demostró estar en posesión de cualidades nada comunes en todos los sentidos: Era simpático, agudo, inteligente, trabajador y muy mañoso con cuanto se proponía. Desde niño y después de joven, pero sobre todo de sacerdote, trabajará tanto que parece casi imposible cómo en sólo 72 años de vida pudo realizar tantas y tan importantes obras. Alguien ha dicho que trabajó él solo más que diez hombres juntos de no cortas cualidades.
Cuando llegaba a Castelnuovo, Asti o Murialdo y algún titiritero atraía a pequeños y grandes durante el tiempo de la Misa o del Rosario, se presentaba él y decía: "Yo lo hago esto sin haceros pagar, tan bien o mejor que él pero con una condición: Que vengáis después todos conmigo a la Iglesia"... Lo hacía y arrastraba a los espectadores a tornar parte en cuanto en el templo se hacía. Así iba llenando la iglesia de fieles a la vez que limpiaba el pueblo de personas poco recomendables...
Ya dijimos que mamá Margarita admiraba a los sacerdotes. El los veía demasiado arrogantes y lejanos del pueblo, sobre todo de los niños y decía: "Si yo llego a ser sacerdote, como espero, jugaré con los niños y los querré, les haré cantar y con alegría a todos querré salvar"...
Cuando vistió el hábito clerical le amonestó aquella santa mujer que fue su madre: "Puedes imaginarte, hijo mío, la gran alegría que embarga mi corazón, pero, por favor, no deshonres nunca este hábito. Sería mejor que lo abandonaras. Cuando viniste al mundo te consagré por entero a la Virgen María; cuando comenzaste los estudios te recomendé la tierna devoción hacia Ella; ahora te encarezco que seas todo de Ella, si llegas a ser sacerdote, recomienda y propaga siempre su devoción..."
Tenía muchos sueños y todos ellos muy "famosos y se cumplían". Se ordenó sacerdote el 1841 y desde entonces no paró hasta dar cobijo y digna educación a tantos niños que veía abandonados por las calles. El rezo de un Ave María hizo el milagro y fue el primer eslabón de esta maravillosa cadena de sus Oratorios. Centenares, millares de niños abandonados encontraron calor, educación, comida, vestido y cobijo cariñoso como en su propia casa. Mamá Margarita y su hijo se desvivían por ayudar a aquellos rapaces que el día de mañana serían buenos padres cristianos.
Dos eran las armas de que se servía, sobre todo, D. Bosco, para formarles: La Santa Misa y el confesionario. Estos dos sacramentos obraban maravillas en aquellos jóvenes. Hasta le creyeron un poco mal de la cabeza por los "sueños" que llenaban su corazón y su mente en favor de los abandonados.
En el año 1858 va a Roma a exponer su proyecto al Beato Papa Pío IX: quiere fundar una congregación religiosa dedicada a la educación de la juventud. Vuelve a Turín y el 18 de diciembre de 1859, con cuarenta y cuatro años, funda las bases de su Congregación, eligiendo sus socios entre los jóvenes y los clérigos que estaban con él.
Obraba milagros, pero siempre era Ella, la Virgen Auxiliadora, quien los hacía, decía él. "No he sido yo, ha sido la Virgen Auxiliadora quien te ha salvado", "Cada ladrillo de esta iglesia - se refería a la gran Basílica que en su obsequio empezó el 1863 - es una gracia de la Virgen María".
El 9 de junio de 1868 consagró la nueva Basílica dedicada a Maria Auxiliadora, que se había construido en solo tres años, gracias a innumerables donaciones.
En 1872, inspirado por la Virgen, funda la Congregación Femenina para educar a las niñas. Tomaron el hábito ventisiete jóvenes, entre ellas la co-fundadora, Santa María Dominica Mazzarello. Se llamarían “Hijas de María Auxiliadora”.
En 1880, el Papa León XIII le sugiere la construcción del Templo del Sagrado Corazón en Roma y aunque Don Bosco tenía muchísimas dudas, acepta. Aunque el Papa había comprado los terrenos parecía imposible conseguir los fondos necesarios para construir la iglesia. Buscó dinero en Italia y se marchó a Paris buscando lo mismo. Se construye la iglesia y se consagra el día 14 de mayo de 1887; él ya tenía setenta y dos años de edad. Celebró misa en el altar de Maria Auxiliadora más de quince veces.
Don Bosco visitó Barcelona en 1886 y consiguió unos terrenos en el monte Tibidabo para erigir un Templo al Corazón de Jesús, templo que tardó en construirse setenta y cinco años y que fue consagrado en la fiesta de Cristo Rey del año 1961.
El 31 de enero de 1888 a las 04:45, murió el apóstol de los jóvenes.Tenía 72 años de edad y había dado todo de sí para dejar una obra sólida para sus pobres muchachos.
Su cuerpo permaneció en la Basílica de María Auxiliadora y después fue sepultado el 6 de febrero en la casa salesiana de Valsalice, pero sus restos serían posteriormente trasladados de nuevo a la Basílica de Maria Auxiliadora en Turín, donde permanecen en la actualidad.
En 1890 se abrió el proceso de beatificación y canonización de Don Bosco. Fue declarado Venerable en el año 1907, beatificado por el Papa Pío XI el 2 de junio de 1929 y canonizado por el mismo Papa el día 1 de abril de 1934, Día de Pascua.

viernes, 19 de enero de 2018

FUERA DE LA IGLESIA NO HAY SALVACIÓN...


Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fe en la tierra?” (Lc 18:8)


Pocos dogmas de fe han sido tan atacados por la marea modernista como el que reza “Extra Ecclesiam nulla salus” (fuera de la Iglesia no hay salvación). Evidentemente se trata de una de las verdades de fe que menos agradan al mundo moderno. Como dice Garrigou-Lagrange el mundo moderno pretende separarse de la Iglesia
busca, es cierto, poner freno a las bajas pasiones, luchar contra la avaricia, trabajar por las mejoras de la clase obrera; más pretende hacer esto por sus propias fuerzas, sin la ayuda de Dios, nuestro Señor y de la Iglesia; sólo se inspira en su propio juicio, en su propia razón y voluntad. [1]
Pero no es nuestra voluntad la que tenemos que hacer para ser merecedores de gracia, antes bien es la voluntad de Dios quien quiere que todos los hombres le conozcan y por conocerle y obedecerle, se puedan salvar (I Tim 2, 4). Frecuentemente escuchamos, hoy más que antes que hay salvación fuera de la Iglesia Católica. Esta tesis es mantenida por muchos que se basan en el principio de que Dios es misericordioso y bueno:
Carísimos, amémonos unos a otros porque la caridad procede de Dios, y todo el que ama es nacido de Dios y a Dios conoce. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amo r (I Jn 4, 7-8)
Pero estos que malinterpretan esta hermosa frase del Discípulo Amado, olvidan que Dios es justo y que el premia y castiga a cada cual según sus méritos:
Y dirá a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y para sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui peregrino y no me alojasteis; estuve desnudo y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.
Entonces ellos responderán diciendo: Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento, o sediento, o peregrino, o enfermo, o en prisión, y no te socorrimos? Él les contestará diciendo: en verdad os digo que cuando dejasteis de hacer eso con uno de estos pequeñuelos, conmigo dejasteis de hacerlo. E irán al suplicio eterno y los justos a la vida eterna.
Pero ¿Implica esto que existe una contradicción entre la bondad de Dios y su justicia? Algunos podrán decir que Dios es tan bueno que ama y perdona a todos, y que su misericordia es tan grande que por ello el infierno, de existir, está vacío. Huelga decir que esta es la herética proposición de Von Balthasar y de otros varios modernistas que en todo contradicen ad litteram la verdad revelada en las Sagradas Escrituras, muy similar a la del otro gran hereje del siglo XX Karl Barth quien declaró que todos estamos predestinados a la salvación.
Los católicos sabemos muy bien que Dios es justo y es bueno, y como es bueno perdona a quienes se arrepienten. Cualquier pecado puede perdonarse, para ello Dios Nuestro Señor instituyó a los ministros con la potestad de perdonarlos o retenerlos, instituyendo así el sacramento de la Penitencia (Jn 20: 22-23). Pero como Dios es justo bien dijeron los reverendos padres asistentes al Concilio de Quierzy (año 853):
Dios omnipotente quiere que todos los hombres sin excepción se salven [1 Tim. 2, 4], aunque no todos se salvan. Ahora bien, que algunos se salven, es don del que salva; pero que algunos se pierdan, es merecimiento de los que se pierden. [2]

Para la salvación de los hombres, Nuestro Señor Jesucristo instituyó los Sacramentos y como custodia de esta y de toda su doctrina a la Iglesia que el fundó: la Santa Iglesia Católica
Y yo te digo a ti que tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (Mt 16,18)
Pero hay quienes creen que es posible salvarse fuera de la Iglesia. Que fuera de la Iglesia que Cristo fundó podemos encontrar la Vida Eterna, podemos agradarle al Padre y recibir la gracia del Espíritu Santo. ¿Esto es así? No, claro que no. Todos los Padres de la Iglesia, todos los Doctores, Teólogos y Pontífices han afirmado siempre y constantemente (salvo en los tiempos modernos, como veremos más adelante) que nadie puede salvarse fuera de la Única Iglesia de Cristo:
Y una sola es la Iglesia universal de los fieles, fuera de la cual nadie absolutamente se salva, y en ella el mismo sacerdote es sacrificio, Jesucristo [3]
Pero al mismo tiempo no podemos menos que acordar a todos, grandes y pequeños, como hizo Papa San Gregorio, de la necesidad absoluta de recurrir a esta Iglesia para tener salvación eterna [4].
Esto mismo fue declarado por nuestro Señor cuando indicó que
Él que a vosotros oye, a mí oye; y el que a vosotros desecha, a mí desecha (Lc 10, 16)
Y si no oyere a la iglesia, tenle por pagano y publicano (Mt 18, 17)
Pero, claro, esto es muy duro para el mundo moderno. Sería mucho mejor si cada uno pudiera salvarse en la religión que más le gusta, en aquella que es más flexible, más laxa, en la que le permite hacer lo que quiera sin tener que rendir cuentas a nadie.
Friedrich Hügel sostuvo que la verdad estaba en todas las religiones, Karol Wojtila/Juan Pablo II lo creyó y lo demostró más de una vez cuando habló de ecumenismo; Joseph Ratzinger lo sostuvo en su juventud, lo sostuvo como “Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (Conciliar)” y hoy como Benedicto XVI; otros grandes “maestros” del modernismo siguieron esta doctrina de que fuera de la Iglesia hay salvación: Yves Congar, Henri de Lubac, Hans Urs von Baltasar y otros tantos que podríamos llenar páginas. Todos ellos de la “Iglesia Conciliar”. No discutiremos aquí si estos son o eran verdaderos católicos o herejes y usurpadores disfrazados. Nosotros tenemos antes que nada a tenernos a la Verdad que Cristo nos reveló y es que quien no está con Él está en su contra (Mt 12, 30), y es Cristo quien está en la Iglesia y esta vive en Él
Abrazados a la verdad, en todo crezcamos en caridad, llegándonos a aquel que es nuestra cabeza, Cristo, por quien todo el cuerpo, trabado y unido por todos los ligamentos que lo unen y nutren según la operación de cada miembro, va obrando mesuradamente su crecimiento en orden a su conformación en la caridad (Ef 4, 15-16)
De nuevo, o se está con Cristo (y su Iglesia) o se está en su contra. Quienes creen que es muy dura esta verdad de fe, deberían recordar que no podemos elegir que creer y que no, sino que estamos obligados a creer con fe verdadera y divina todo lo que la Iglesia ha definido como Verdad, así fue creído siempre, tal como lo demuestra el Credo de Atanasio:
Todo el que desee salvarse debe, ante todo, guardar la fe católica; pues, a menos que una persona guarde esta fe entera e inviolada, sin duda alguna se perderá para siempre.
San Agustín nos cuenta de que
[...] un tal Retorio fundó una herejía de inaudita vanidad, porque afirma que todos los herejes caminan rectamente y dicen la verdad. Lo cual es tan absurdo que me resisto a creerlo [5].
La Verdad es Una, y la Verdad es Cristo (Jn 14, 6). Para ser libres debemos someternos a la obediencia de Dios, y para obedecerle debemos estar en su Iglesia, debemos creer lo que la Iglesia cree, enseñar lo que la Iglesia enseña y rechazar lo que ella rechaza. No podemos salvarnos fuera de la Iglesia, porque ella es la Única en la que se dan las cuatro marcas:
1. Es Una, porque uno es su Fundador y Cabeza invisible: Jesucristo, el Hijo de la Santísima Virgen María, la Inmaculada Madre de Dios.
2. Ella es Santa, porque Santo es su Fundador y santos son los miembros que están en el Cielo, contemplando a Dios en la felicidad eterna; Santa además porque ella no contiene mancha ni error, no erró y no puede errar porque “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (Mt 16, 18)”.
3. Es Católica, porque su mensaje es universal, para todos los tiempos y para todos los hombres que quieran recibirlo.
4. Es Apostólica, porque sobre los Apóstoles está fundada, porque ellos transmitieron el mensaje de Nuestro Señor, la Buena Noticia de la Redención, y porque la misma Iglesia, Una, Santa y Católica fue gobernada por los Apóstoles y hoy lo es por sus sucesores, los obispos, sumos sacerdotes que mantienen la sucesión apostólica válida, quienes tienen el deber de defender la fe y combatir las herejías.
La Iglesia se mantendrá a pesar de las dificultades: no pudieron contra ella ni Nerón, ni Diocleciano, ni Juliano, ni Atila, Solimán o Napoleón, no pudo el III Reich, no pudo la Unión Soviética y tampoco la China Comunista. No podrán contra ella las pervertidas herejías de Arrio, Nestorio, Lutero, ni tampoco de los ecumenistas, de los que “aman al mundo” y al Príncipe de este Mundo. Los modernistas no podrán destruir la Iglesia de Dios. Las persecuciones han fortalecido a la Iglesia, porque la purificaron con la Sangre de los Mártires, que sirvieron y sirven de ejemplo para los fieles.
La Iglesia mantendrá siempre la verdad, será la que custodie el Mensaje que Cristo entregó. La verdad no depende de gustos, no depende del tiempo ni de los caprichos de los hombres, sino de Cristo, quien es la Verdad. La Iglesia Jamás se basó en la popularidad para proclamar lo que debía ser creído, sino en el testimonio de Cristo revelado en las Sagradas Escrituras y Transmitido en la Tradición:
En un momento de la historia de la Iglesia, sólo unos años antes de la presente predicación de Gregorio [Nazianzano] (+380 A.D.), tal vez el número de obispos Católicos en posesión de sedes, a diferencia de obispos Arrianos en posesión de sedes, fue nada más que algo entre 1% y 3% del total. Si la doctrina hubiera sido determinado por popularidad, hoy fuéremos todos negadores de Cristo y opositores del Espíritu. [6]
Esta es la Fe Católica. La fe de siempre, la que afirma que solo hay salvación en la Iglesia Católica. Fuera de esta Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica solo hay discusiones, errores y tinieblas porque solo en ella se da el Pentecostés eterno de la influencia del Espíritu Santo.

Laus Deo.
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[1] R. Garrigou-Lagrange OP, Las tres edades de la vida interior,1950.
[2] Dz 318.
[3] Inocencio III, IV Concilio de Letrán, año 1215, Dz 430.
[4] San Pío X, Iucunda sane, 1904.
[5] San Agustín, Las Herejías, 72.
[6] Guillermo Jurgens, La Fe de los Padres Antiguos, II, p., 39.

Tomado de: legióncatólica

viernes, 12 de enero de 2018

ALGUNAS PERSONALIDADES DEL SEDEVACANTISMO PLENO Y EL RESENTIMIENTO Y MALDAD DE LOS DEVENIDOS A SEDEVACANTES DESPUÉS DE HABER SIDO EXPULSADOS DE LA FSSPX, O SIMPLEMENTE SEDEVACANTISTAS POR CONVENIENCIAS O NECESIDAD


En el blog Amor a la “Verdad” de España https://moimunanblog.com/ los pasados días ha publicado un post titulado: AL PIE DEL TRONO VACÍO. 101 SEDEVACANTISTAS NOTABLES, Entre esas 101 personalidades, más de la mitad son líderes o referentes y ex miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X que desde comienzos de la década de los ochenta del reciente pasado siglo, fueron expulsados de dicha Fraternidad “lefebvriana” no por sedevacantistas, sino más bien por problemas disciplinares, personales u otros tantos motivos. Hemos de notar que muchos de estos ex Fraternidad San Pío X fueron en su momento, cuando detentaban algún título dentro de dicha organización, se dedicaban a calumniar a los paladines de la Fe Católica con muchas difamaciones, por ejemplo: tratar al anciano Mons. Thuc de viejo senil, a Carmona de indio bruto, al Ing. Gorostiaga de soberbio millonario y así otros muchos. Por otro lado siempre hemos dicho que el Arzobispo Marcel Lefebvre (como se dice en Argentina) “De tonto no tenía un pelo” y sus muchos años de misionero y superior general de la ya casi desaparecida congregación de los Padre espiritanos, le fueron suficiente para conocer los espíritus, intenciones, pretensiones y aspiraciones de sus súbditos, en particular la de aquel nefasto argentino que deseaba arrebatarle el episcopado y que Lefebvre conociéndole el pedigree se lo negó rotundamente. Desgraciadamente estos personajes –muchos de ellos- ya habían sido expulsados de seminarios y movimientos de la Secta del Vaticano Segundo, y vinieron a engrosar filas entre los sedevacantistas, sin serlo por supuesto, y a muchos les vino como anillo al dedo abrazar la Tesis del papa Materialiter del fraile dominico francés y ex_lefebvrista Louis Guérard des Lauriers, 
Como dijimos al comienzo, muchos de estos personajes no son sedevacantistas y lo podemos comprobar porque todos sus escritos están referidos y hasta muchas veces se refieren a Jorge Mario Bergoglio como a un Papa malo, la impronta lefebvrista les ha marcado muy profundamente. Hace unos días un sitio web “sedevacantista” Materialiter, posteaba un artículo titulado: ¿POR QUÉ BERGOGLIO RECHAZÓ ALGUNAS DE LAS VESTIMENTAS PONTIFICIAS?, realmente es increíble que estos que se autoproclaman sedevacantistas, anden a estas alturas del partido preocupados de que Bergoglio no use las alpargatitas rojas y la esclavina de Papa Católico, ¿No se dan cuenta estos 
 idiotas que Jorge Bergoglio no es un Papa Católico?. Ni que decir de todos esos ex – miembros de la Fraternidad San Pío X que no se cansan de escribir contra las autoridades legítimas de la actual Fraternidad, todos estos sangran por la herida y lloran los laureles que no pudieron conseguir del Prelado francés, todas las cartas pastorales, los sermones, y charlas, siempre terminan atacando al Obispo Bernard Fellay. Por último hemos leído que estos resentidos, para quitar clientela a los lefebvristas, inventaron la tesis titulada “el sacrilegio de las misas Una cum”, tesis ya refutada por estudiosos en el tema. Es por esto que advertimos a los verdaderos católicos, aquellos que creen por convicción –no por necesidad- de que la Sede Petrina está vacante o usurpada desde 1958 por impostores, herejes formales y materiales que han de abstenerse a colaborar económicamente, como así también no asistir a los oficios religiosos ofrecidos por estos ex lefebvristas fabricadores de mentiras, fábulas y diabluras, contra dicha Fraternidad y sembrar dudas, divisiones entre los católicos fieles, hemos de alejarnos de ellos porque han hecho, hacen y harán un gran daño a las filas del catolicismo fiel.
El blog Amor a la "verdad" comenzó bien y está terminando mal, desde que se ha dejado influenciar por todos estos ex lefebvristas de USA y de Argentina.
Aquí agregamos una lista no exhaustiva de hombres y mujeres, laicos, obispos, sacerdotes y religiosos de Argentina, México, USA y Europa que son o fueron los sedevacantistas de la Primera hora y de convicción, no por necesidad o porque no les quedaba otra, como así también de los actuales defensores de la catolicidad.

América del Sur
Dr. Carlos Disandro, Alvaro Ramirez Arandigoyen, Atilio Neira, Holofernes Lopez Badra, Olga Moreno, Ing. Roberto Gorostiaga, R.P. Hervé Lelay, P. Raúl Sanchez Abelenda, P. Antonio Mathet, Sor María de la Trinidad, Prof. Gustavo Corbi, Mons. Guido Alarcón, Julio Aonzo, Carlos Grunwaldt, P. Gustavo Peña, Victoria Roustand, Fray León de la Inmaculada, Homero Johas, Roberto Caballero y su esposa Matilde Buteler, Hernan Buteler.

México Centroamérica y USA
P. Joaquin Saenz y Arriaga S.J., Mons. Moises Carmona, Gloria Riestra (periodista), Anacleto Gonzalez Flores Guerrero, René Capistrán Garza (periodista), Manuel Magaña Contreras, Lic. Oscar Mendez Caranueva, Vicente Leaño, Luis Garibay, Raymundo Guerrero Rodriguez, Rafael Rodriguez Lopez, Carlos Cuesta Gallardo, P. Feliciano Chavez Nolasco, P. Benjamin Campos, Antonio Facius, Esmeragdo Guerrero Ramirez, P. Adonai Correa S.J., P. Jesus Esteban Lavanignni, P. Manuel Esteban Baruki, Mons. Dávila, Mark Pivaruna(ex viejo católico), Mons. Luis Argueta, Mons. José Lopez Gastón, P. Karl Pulvermacker, Mons. Louis Vezelis, Mons. George J. Musey, Mons. Giles Butler, Mons. J.J. Squetino, P. Fattore, Hutton Gibson, P. Francis E. Fenton, Prof. Francis E. Fenton, Rev. Rama Coomaraswamy, Patrick Henry Omlor, Mons. Jose Urbina, Mons. Benigno Bravo, Mons. Adolfo Zamora Hernandez, Mons. Martinez, P. Payá sj, 

Europa
Tomás Tello (España), Dr. Heberhardt Heller (Alemania), P. Noel Barbará, Mons. Günther Storck, Mons. Oliver Oravec, P. Malachi Martin.

martes, 26 de diciembre de 2017

CHRISTMAS 2017 at the Immaculate Heart of Mary Church Tampa, FL SRSLRF


SANTA MISA Y MENSAJE DE NAVIDAD 2017




«Descendit de caelis Salvator mundi. Gaudeamus!» Bajó del cielo el Salvador del mundo. ¡Alegrémonos!
Este anuncio, lleno de un profundo gozo, resonó en la noche de Belén.
Hoy la Iglesia lo reitera con alegría inmutable:
¡ha nacido para nosotros el Salvador!
Una ola de ternura y esperanza nos llena el ánimo, junto con una profunda necesidad de intimidad y paz.
En el pesebre contemplamos a Aquél que se despojó de la gloria divina para hacerse pobre, movido por el amor al hombre. mientras todas las frentes de los cristianos fieles se disponen a inclinarse y todas las rodillas a doblarse en adoración ante el inefable misterio de la misericordiosa bondad de Dios, que, en su caridad infinita, quiso dar como don supremo y augusto, a la humanidad, su Hijo unigénito. La estrella indicadora de la cuna del Redentor recién nacido desde hace veinte siglos resplandece todavía maravillosa en el cielo de la Cristiandad. Agítense los pueblos, y las naciones conjúrense contra Dios y contra su Mesías (Sal 2, 1-2.); a través de las tempestades del mundo humano, la estrella no conoció, no conoce ni conocerá ocasos; el pasado, el presente y el porvenir son suyos. Ella enseña a no desesperar jamás: resplandece ante los pueblos incluso cuando sobre la tierra, como sobre un océano rugiente por la tempestad, se amontonan negros nubarrones, cargados de ruinas y de calamidades. Su luz es luz de consuelo, de esperanza, de fe inquebrantable, de vida y de seguridad en el triunfo final del Redentor, que desembocará, cual torrente de salvación, en la paz interior y en la gloria para todos aquellos que, elevados al orden sobrenatural de la gracia, habrán recibido el poder de hacerse hijos de Dios, porque de Dios han nacido.
Es verdad, que, si nuestros ojos no mirasen más allá de la materia y de la carne, apenas si podrían encontrar motivo alguno de consuelo. Difunden, sí, las campanas el alegre mensaje de Navidad, se iluminan las iglesias y capillas, los cánticos religiosos alegran los espíritus, todo es fiesta y ornato en los sagrados templos; pero la humanidad no cesa de desgarrarse en una guerra exterminadora. En la sagrada liturgia resuena sobre los labios de la Iglesia la admirable antífona: Rex pacificus magnificatus est, cuius vultum desiderat universa terra («Ha sido glorificado el Rey pacífico, cuyo rostro desea ver toda la tierra». [Breviario romano, antífona 1ª vísperas de las de Navidad])

La gracia de Dios ha aparecido. Por eso la Navidad es fiesta de luz. No una luz total, como la que inunda todo en pleno día, sino una claridad que se hace en la noche y se difunde desde un punto preciso del universo: desde la gruta de Belén, donde el Niño divino ha «venido a la luz». En realidad, es Él la luz misma que se propaga, como representan bien tantos cuadros de la Natividad. Él es la luz que, apareciendo, disipa la bruma, desplaza las tinieblas y nos permite entender el sentido y el valor de nuestra existencia y de la historia. Cada belén es una invitación simple y elocuente a abrir el corazón y la mente al misterio de la vida. Es un encuentro con la Vida inmortal, que se ha hecho mortal en la escena mística de la Navidad; una escena que podemos admirar también aquí, en esta humilde capilla, así como en innumerables templos y capillas de todo el mundo, y en cada casa donde el nombre de Jesús es adorado.

La gracia de Dio ha aparecido a todos los hombres. Sí, Jesús, el rostro de Dios que salva, no se ha manifestado sólo para unos pocos, para algunos, sino para todos. Es cierto que pocas personas lo han encontrado en la humilde y destartalada demora de Belén, pero Él ha venido para todos: judíos y paganos, ricos y pobres, cercanos y lejanos, creyentes y no creyentes…, todos. La gracia sobrenatural, por voluntad de Dios, está destinada a toda criatura. Pero hace falta que el ser humano la acoja, que diga su «sí» como María, para que el corazón sea iluminado por un rayo de esa luz divina. Aquella noche eran María y José los que esperaban al Verbo encarnado para acogerlo con amor, y los pastores, que velaban junto a los rebaños (cf. Lc 2,1-20). Una pequeña comunidad, pues, que acudió a adorar al Niño Jesús; una pequeña comunidad que representa a la Iglesia y a todos los hombres de buena voluntad. También hoy, quienes en su vida lo esperan y lo buscan, encuentran al Dios que se ha hecho nuestro hermano por amor; todos los que en su corazón tienden hacia Dios desean conocer su rostro y contribuir a la llegada de su Reino. 
Jesús mismo lo dice en su predicación: estos son los pobres de espíritu, los afligidos, los humildes, los hambrientos de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz, los perseguidos por la causa de la justicia (cf. Mt 5,3-10). Estos son los que reconocen en Jesús el rostro de Dios y se ponen en camino, como los pastores de Belén, renovados en su corazón por la alegría de su amor.

Queridos fieles, hoy «ha aparecido la gracia de Dios, el Salvador» (cf. Tt2,11) en este mundo nuestro, con sus capacidades y sus debilidades, sus progresos y sus crisis, con sus esperanzas y sus angustias. Hoy resplandece la luz de Jesucristo, Hijo del Altísimo e hijo de la Virgen María, «Dios de Dios, Luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero… que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo». Lo adoramos hoy en todos los rincones de la tierra, envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Lo adoramos en silencio mientras Él, todavía niño, parece decirnos para nuestro consuelo: No temáis, «no hay otro Dios fuera de mí» (Is 45,22). Venid a mí, hombres y mujeres, pueblos y naciones; venid a mí, no temáis. He venido al mundo para traeros el amor del Padre, para mostraros la vía de la paz.
Vayamos, pues, hermanos. Apresurémonos como los pastores en la noche de Belén. Dios ha venido a nuestro encuentro y nos ha mostrado su rostro, rico de gracia y de misericordia. Que su venida no sea en vano. Busquemos a Jesús, dejémonos atraer por su luz que disipa la tristeza y el miedo del corazón del hombre; acerquémonos con confianza; postrémonos con humildad para adorarlo. Feliz Navidad a todos.





domingo, 24 de diciembre de 2017

SALUDOS DE NAVIDAD Y DESEOS DE UN BENDECIDO 2018



Como todos los años los miembros de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia queremos desearles a nuestros fieles, benefactores, amigos y lectores feliz Navidad y un bendecido año 2018, pidiendo al Niño de Belén la gracia de poder continuar perseverando en este combate por la Fe Católica, Y para que esta Navidad, donde se manifiesta la gracia de Dios, a decir de San Pablo,: "Nos enseñe a rechazar la impiedad y las corrupciones del mundo, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz esperanza y la manifestación de la Gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús" (San Pablo a Tito 2, 12-13).

Horarios de Navidad: Misa de Medianoche (Misa de Gallo) del 24 de Diciembre a las 23,50 hs. desde las 23,30 hs. Himnos Navideños, y el Lunes 25 de Diciembre a las 19,30 hs. y desde las 19,00 hs. himnos navideños.
Lunes 1° de Enero 19,30 hs. y el Sábado 6 de Enero a las 9,00 hs.

viernes, 22 de diciembre de 2017

IMPAGABLE REGALO NAVIDEÑO...



Muy agradecidos por el valiosísimo regalo navideño que nos hace llegar S.E.R. Mons. Louis Montelongo, de tres lujosos nuevos Breviarios. Es para nosotros una bendición poder gozar de esta importante nueva edición del Breviario Romano, en Latín-Español.
Un Breviario (el término proviene del latín «breviarium», sumario o «breviarius», compendio) es un libro de la liturgia religiosa católica que recoge el conjunto abreviado de las obligaciones públicas religiosas del clero a lo largo del año (más allá de la Misa) y que usualmente se contenía en un conjunto de obras mayores que constituían los denominados "libros de horas" para cada periodo del año: Adviento y Navidad, Cuaresma y Pascua y dos libros del denominado tiempo ordinario (aquel en el año en el que no se celebraban las festividades centrales del nacimiento, pasión, muerte y resurrección de Jesús). En síntesis recoge las oraciones, lecturas bíblicas y salmos que deben ser rezados o recitados en las diferentes horas del día y según el periodo del año. La finalidad es acompañar la obligación de la Misa, a la que todo católico viene obligado, con la pública manifestación religiosa en forma de plegaria. Su diferencia con el rezo viene dada por su carácter público o comunitario: el breviario se expone y comparte con los demás, mientras que el rezo es un acto privado.
Las primeras ediciones de breviarios fueron de finales del siglo XI y estaban destinadas a facilitar el transporte de los Libros de horas a los clérigos. Con el tiempo, el breviario pasó de ser una obra que reunía y abarcaba otras, para convertirse en libro litúrgico por excelencia, al que se aplicaron normas canónicas de uso y contenido.
La fijación de los textos la realizó, en su primer formato completo, el Concilio de Trento, promulgado por el Papa Pío V y cuya estructura y contenido se mantuvo hasta 1911. Pío X inició la reforma del breviario para acomodarlo a los nuevos tiempos. La última adaptación se produjo en 1955 bajo el Pontificado de S.S. el Papa Pío XII.
Breviario tradicional latin español, Único Breviario Romano tradicional que contiene todos los salmos, himnos y oraciones en latín y español, con todas las Horas: Laudes I y II, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas. Contiene completo el Martirologio Romano de su Santidad Pío XII.